COSAS CURIOSAS✦PREGUNTAS INCÓMODAS✦TEMAS DE LOS QUE NO SE HABLA✦EXPERIMENTOS SOCIALES✦CULTURA POP✦SALUD MENTAL✦HISTORIAS REALES✦COSAS CURIOSAS✦PREGUNTAS INCÓMODAS✦TEMAS DE LOS QUE NO SE HABLA✦EXPERIMENTOS SOCIALES✦CULTURA POP✦SALUD MENTAL✦HISTORIAS REALES✦COSAS CURIOSAS✦PREGUNTAS INCÓMODAS✦TEMAS DE LOS QUE NO SE HABLA✦EXPERIMENTOS SOCIALES✦CULTURA POP✦SALUD MENTAL✦HISTORIAS REALES✦COSAS CURIOSAS✦PREGUNTAS INCÓMODAS✦TEMAS DE LOS QUE NO SE HABLA✦EXPERIMENTOS SOCIALES✦CULTURA POP✦SALUD MENTAL✦HISTORIAS REALES✦
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Por Alban CamiloPsicoterapeuta · Editor de Hablemos de Eso2 min de lectura
Como terapeuta, los silencios de los hombres me preocupan mucho.
Me cuentan sus historias y cómo interactúan con los demás, pero rara vez hablan de ellos mismos: de cómo se sienten y qué sienten. Van a un bar, comen juntos, se van de viaje y comparten años de amistad sin conocer el mundo interior del otro. Porque eso, de alguna manera, no parece estar en las reglas sociales de ser «hombre».
Pienso en un viaje entre amigos: uno estaba a punto de divorciarse y otro tenía ataques de ansiedad. Ninguno sabía lo que estaba viviendo el otro. Estaban juntos, pero sus dolores viajaban por separado.
Por eso me encanta ver comunidades que abren otras posibilidades. Una comunidad de Reddit que, según este reportaje, alcanzaba los 4,3 millones de visitantes semanales en octubre de 2026, permite a los hombres compartir sus cenas y, junto a ellas, hablar de soledad, rupturas y vulnerabilidad. A veces, empezar por contar qué comiste es más fácil que contar qué te está pasando.
Captura de r/BoyDinnerDiaries, la comunidad de Reddit donde los hombres comparten sus cenas.
También me quedo con algo que dijo Carlos Librado, Nene, actor y humorista español, en una entrevista con Men’s Health España: «La lectura es algo que me ha ayudado para mi salud mental. Sin haber necesitado más que alguna vez ayuda de un terapeuta, siempre he sido muy de trabajarme a mí mismo».
Me gusta esta reflexión porque nos recuerda que cuidar nuestra salud mental no siempre empieza en una consulta. Puede comenzar leyendo, cuestionándonos, aprendiendo a ponerle nombre a lo que sentimos o reconociendo cuándo necesitamos ayuda profesional. Trabajarnos a nosotros mismos también significa atrevernos a mirar hacia dentro.
En Chicago, la organización Salud Chicago, con su encuentro Saluds: We’re the Flowers, apuesta por generar espacios de encuentro alrededor de la salud mental y la comunidad. Y necesitamos más iniciativas que nos permitan conectar más allá de lo superficial.
Cartel de «We’re the Flowers», encuentro de Salud Chicago.
Porque nos socializan para resolver, proveer y aguantar. Y eso nos sigue afectando, seamos solteros, casados, estemos convirtiéndonos en adultos o definiendo nuestra identidad sexual.
Ser hombre implica privilegios, sí, pero también retos emocionales que merecen ser nombrados.
Porque ser hombre también es sentir. Y nuestros amigos merecen conocer algo más que la versión de nosotros que siempre puede con todo.
Ansiedad
Lo que nadie ve de la ansiedad
Por Equipo Hablemos de Eso 2 min de lectura
A veces lo oímos tanto que todo parece reducirse a la ansiedad de estos tiempos que vivimos. Le echamos la culpa al estrés, al cansancio, a las preocupaciones y hasta a esos días en los que simplemente no estamos de humor. Y aunque no todo es ansiedad, hay algo que merece nuestra atención: no siempre se nota cuando alguien está luchando por dentro.
La ansiedad no siempre llega con lágrimas, respiración acelerada o un ataque de nervios. A veces, una persona sigue trabajando, sale con sus amigos, comparte una comida y hasta se ríe de los chistes. Pero por dentro puede estar lidiando con sensaciones que ni siquiera sabe cómo explicar.
Y algunas señales son menos conocidas de lo que pensamos:
Se le olvidan cosas o le cuesta concentrarse.Lee un mensaje varias veces, pierde el hilo de una conversación o siente que no logra ordenar sus pensamientos.
Le cuesta tomar decisiones.Analiza cada posibilidad, anticipa lo que podría salir mal y termina agotada sin haber resuelto nada.
Se siente desconectada.Está presente físicamente, pero funciona en automático o experimenta una sensación de distancia respecto a sí misma o su entorno.
Aprieta la mandíbula sin darse cuenta.Acumula tensión en la cara o rechina los dientes, incluso mientras duerme.
Se siente más sensible al entorno.Los ruidos, las luces o los estímulos cotidianos pueden resultarle especialmente abrumadores.
Esto no significa que tener alguno de estos síntomas implique necesariamente un trastorno de ansiedad. También pueden responder a otras causas.
Lo importante es no minimizar lo que nos pasa ni autodiagnosticarnos. Si algo persiste, te preocupa o afecta tu vida diaria, consulta con un profesional de la salud.
Porque no siempre podemos saber lo que alguien está viviendo con solo mirarlo. Y aprender a escuchar nuestro cuerpo también es una forma de cuidarnos.
Tecnología
¿Cuánta pantalla es demasiado pantalla?
Por Equipo Hablemos de Eso 2 min de lectura
Antes de criticar a quien no suelta el celular, hagamos memoria: ¿cuántas veces abrimos WhatsApp para responder un mensaje y, veinte minutos después, estamos viendo la receta de un postre que jamás prepararemos?
El problema no es solo cuánto tiempo pasamos conectados, sino cuánto de nuestra vida ocurre mientras miramos una pantalla. Y ojo: no todo uso del teléfono es perjudicial, ni existe un límite universal que determine cuándo el tiempo de pantalla se vuelve dañino. Importan también el contenido, el contexto y lo que estamos dejando de hacer.
Y las cifras dejan claro que no somos precisamente unos santos digitales:
6 horas al día:es el tiempo que el estadounidense promedio pasa en su teléfono, según un estudio citado por The Washington Post. Eso es mucho más que «un momentito».Fuente: The Washington Post ↗
53 % de los adultos estadounidenses reconoce que pasa demasiado tiempo en el celular.No eres el único que dice «cinco minutos más» y termina viendo amanecer.Fuente: Pew Research Center, septiembre de 2026 ↗
26 % lo usa casi constantemente.Entre los adultos de 18 a 29 años, la cifra sube al 42 %. Sí, incluso cuando estamos con gente.Fuente: Pew Research Center ↗
¿Y cuánto es demasiado?Stanford Lifestyle Medicine considera excesivo superar las dos horas diarias de pantalla recreativa fuera del trabajo. Es una referencia orientativa, no un límite clínico universal: también importan el sueño, la actividad física y cuánto interfiere el teléfono con tu vida.Fuente: Stanford Lifestyle Medicine ↗
Pew Research Center · 2026
Todos los adultos
0 %
18–29 años
0 %
30–49 años
0 %
50–64 años
0 %
65 o más
0 %
Fuente: Pew Research Center, encuesta a 9,750 adultos de EE. UU. realizada del 26 de mayo al 1 de junio de 2026. Ver datos ↗
Y a veces el problema no está en el aparato. En su libro Adictos a las pantallas, el psicólogo Rafa Guerrero explica que el foco no está necesariamente en el celular o las redes, sino en los conflictos emocionales, los traumas y las heridas de la infancia que pueden llevar a alguien a refugiarse en ellos. Infobae
No hace falta tirar el celular por la ventana. Empieza por algo más realista: silencia las notificaciones que no necesitas, deja el teléfono fuera de la mesa y evita que sea lo primero que miras al despertar.
Porque el objetivo no es usar menos tecnología a cualquier precio. Es recuperar la capacidad de decidir cuándo la usamos y cuándo volvemos a nuestra vida.
Y tú, ¿usas el celular o sientes que el celular te usa a ti?
A veces, uno le cuenta más cosas al barbero que a sus propios amigos. Entre tijeras y un «¿cómo va todo?», salen historias de pareja, estrés, soledad y cosas que llevábamos tiempo guardándonos.
En Estados Unidos, The Confess Project of America convirtió esa confianza en un movimiento. Su fundador, Lorenzo Lewis, impulsa la formación de barberos para escuchar sin juzgar y orientar a sus clientes hacia recursos de salud mental. La organización afirma haber alcanzado a más de seis millones de personas.
Y no es una idea que se quede en Estados Unidos. En Europa, distintas iniciativas están aprovechando las barberías y las actividades comunitarias para acercar a los hombres a conversaciones sobre bienestar emocional. Un reportaje de Euronews cuenta cómo estos proyectos buscan reducir el aislamiento y crear nuevas formas de apoyo, incluso a través de actividades en la naturaleza.
La idea es sencilla: no convertir al barbero en terapeuta, sino aprovechar la confianza para que pedir ayuda resulte menos ajeno. De hecho, investigadores de Harvard también han estudiado el papel de los barberos como referentes comunitarios que pueden facilitar conversaciones sobre salud mental.
¿Y si llevamos esa idea a nuestras comunidades hispanas?
Tenemos barberías, peluquerías y salones donde se habla de todo. Quizá también puedan ser lugares donde preguntar «¿cómo estás?» signifique algo más que cumplir con la cortesía.
Porque a veces el primer paso no ocurre en una consulta. Ocurre cuando alguien nos escucha sin juzgar y nos ayuda a encontrar el camino para buscar apoyo profesional.
Noticias y Cultura
¿Te vistes de rojo? Cuidado, que la psicología anda hablando de ti
Por Equipo Hablemos de Eso 2 min de lectura
Imágenes: Pinterest
Pasión, poder, peligro y hasta narcisismo. El rojo tiene más reputaciones que tu ex. Pero ¿qué dice realmente la ciencia?
Hay gente que se viste de negro para todo. Otros no salen del beige. Y después están quienes llegan vestidos de rojo como si el mundo fuera su alfombra roja.
¿Personalidad o simplemente buen gusto? La psicología del color lo explica.
De coral a vino: el rojo tiene más tonos que reputaciones.
La psicóloga española Lara Ferreiro explicó recientemente al diario ABC que el rojo transmite fuerza, seguridad, valentía y pasión. Incluso relaciona su uso frecuente con personalidades independientes, autónomas y, en algunos casos, algo narcisistas.
¡Ay, Valentino! ¿Ahora resulta que ponerse rojo es motivo de evaluación psicológica?
Rojos para todos los gustos, del rosado al granate.
Pero hay algo más interesante.
Un estudio publicado en 2025 en Perceptual and Motor Skills puso a 822 personas a evaluar un caso criminal. Los acusados vestían de rojo, negro o blanco.
¿La sorpresa? Las mujeres vestidas de rojo recibieron recomendaciones de condenas menos severas que las vestidas de otros colores.
Y el rojo también tiene su lado incómodo.
Una investigación publicada en 2026 en la revista Aksen encontró que colores intensos como el rojo y el amarillo se asociaban con estrés y distracción entre estudiantes universitarios de Nigeria, dependiendo del ambiente.
O sea, el mismo rojo que puede hacerte destacar en una fiesta podría no ser el mejor compañero para estudiar.
Pero atención: la ropa no viene con diagnóstico incluido.
La cultura, el contexto y las experiencias personales influyen en cómo interpretamos los colores. Vestirte de rojo no demuestra que seas narcisista, dominante ni más seguro de ti mismo.
Quizás el rojo no revela tanto quién eres, sino cómo te perciben los demás.
Y eso sí que da para hablar.
Y eso sí que da para hablar.
¿Y tú? ¿Te atreves con el rojo o prefieres pasar inadvertido?
Carteles: Shifting Gears (ABC/Hulu), Failure to Launch (Paramount) y ¿Cuándo te vas?
Las películas y series ya nos mostraron lo weird que puede ser volver a vivir con mamá y papá: de la comedia de enredos al drama con maleta incluida. Pero ojo: en algunos casos, no en todos.
Hablemos de eso: de los adultos que nunca se fueron de casa de sus padres y de los que regresaron. Sin etiquetas y sin culpa.
¿Y si quedarse o volver a casa no es fracasar?
En la vida real: un análisis de Realtor.com con datos de 2025 cuenta que un récord de 25.2 millones de adultos menores de 35 vivían con sus padres en EE. UU. Casi 1 de cada 3. El viejo tabú del «¿todavía vives con tus papás?» envejeció peor que un yogur olvidado.
Realtor.com · datos de 2025
Vivir con mamá y papá ya no es la excepción
25.2 M
de adultos menores de 35 vivían con sus padres en EE. UU. Un récord.
Casi 1 de cada 3
Porcentaje que vive con sus padres, por edad
30–34 años · 2000
7.1 %
30–34 años · 2019
11.4 %
30–34 años · 2025
12.7 %
25–29 años · 2025
20.4 %
70 %
de los de 25 a 34 años que viven con sus padres tiene empleo. No es falta de ganas.
Fuente: análisis de Realtor.com con datos de 2025 (Hannah Jones, economista sénior). Ver artículo
¿Y si, además de ahorrar, hubiera un bonus? Susan Newman lo plantea en Psychology Today: bajo el mismo techo, la relación puede pasar de «padres e hijo» a algo más parecido a una amistad adulta. Con letra chica: funciona si los padres aceptan que ya eres adulto y todos ceden un poco. No siempre es color de rosa.
El viejo cliché. La realidad: cerca del 70 % de estos adultos tiene empleo.
Quedarse, volver o regresar otra vez: cada familia tiene su guion. Lo importante es que sea una decisión conversada, no un silencio con refrigerador compartido.
Primero lo primero: nunca imaginé una MasterClass del príncipe Harry. Pero vi el tema y pensé: aquí hay mucho de qué hablar.
Harry perdió a su mamá, Diana, cuando tenía 12 años. En su conversación con la neurocientífica Mary-Frances O’Connor contó que pasó años emocionalmente apagado y que tuvo ataques de pánico camino al trabajo: hasta ponerse una camisa y sentir el cuello apretado podía hacerlo sentir que se ahogaba. También habló de cómo, durante mucho tiempo, creyó que estar feliz podía ser desleal a la memoria de su madre. (PEOPLE; MasterClass)
Y me nace una pregunta: ¿cómo puede una pérdida tan temprana influir en nuestra sensación de seguridad y en la forma de relacionarnos? No podemos saber qué ocurrió con el apego de Harry ni ponerle una etiqueta desde una entrevista. Pero sí podemos hablar de cómo los vínculos con nuestros padres nos marcan y siguen cambiando con el tiempo.
Y Harry no es el único. El periodista Anderson Cooper de CNN transformó el duelo por la muerte de su madre, Gloria Vanderbilt, en All There Is, un podcast para hablar de las personas que perdemos y de cómo seguimos adelante. Una experiencia profundamente personal se convirtió así en una conversación pública que ayuda a otros a sentirse menos solos. (CNN)
Hace poco, la trabajadora social Elana Premack Sandler lo explicó en Psychology Today: perder a un padre o a una madre, a cualquier edad, puede ser una pérdida traumática, porque se supone que los padres son una fuente estable de conexión. En la infancia, además, esa pérdida sacude la sensación de estabilidad sobre la que un niño construye su mundo, y la investigación sobre duelo infantil la asocia con mayor riesgo de problemas de salud mental más adelante. Asociación, no destino.
Por más figura pública —y real— que sea, admiro que Harry, y también Anderson Cooper, se atrevan a hablar de lo que llevan por dentro. Necesitamos más hombres haciéndolo: no para convertir cada historia en una lección, sino para que nadie crea que tiene que cargar solo con lo que le pasa.
Cómo responder a esos comentarios pasivo-agresivos sin perder la paciencia (ni la elegancia).
“Qué bueno que tú sí tienes tiempo libre”.
“Ah, ¿ya te vas? ¡Qué suerte!”
“No te preocupes, yo siempre hago todo”.
¿Te suenan? Son esos comentarios que parecen inocentes, pero vienen con una pequeña dosis de veneno. Y si te molestas, llega el clásico: “¡Ay, era broma! No te tomes todo tan personal”.
Otra indirecta clásica: «plz use it».
La revista TIME consultó a varios expertos sobre cómo responder a la comunicación pasivo-agresiva. Y resulta que la mejor respuesta no es devolver la indirecta. Es quitarle el misterio.
Según la psicóloga Melissa Gluck, algunas personas nunca aprendieron a decir directamente que están heridas o molestas, y por eso lanzan indirectas.
Dato para el debate: la RAE avala tanto «pasivo-agresivo» como «pasivoagresivo».
Y ojo, que las indirectas podrían salir caras. Un estudio publicado en julio de 2026 en Behavioral Sciences, en Corea del Sur, encontró que una mayor tendencia a la agresividad pasiva se relacionaba con más dificultades para manejar las emociones, peores relaciones interpersonales y menor satisfacción con la vida. Ojo: son asociaciones, no una relación de causa y efecto.
¿Entonces qué hacemos?
Los expertos consultados por TIME recomiendan responder con más claridad y menos intensidad. Por ejemplo:
“¿Puedes explicarme qué quisiste decir?”
“Siento que algo te molesta. ¿Quieres hablarlo?”
“Quizás no querías herirme, pero así lo recibí”.
Y si las indirectas se convierten en costumbre, toca poner límites. Porque una cosa es tener un mal día y otra convertir el sarcasmo en tu idioma oficial.
La inteligencia artificial ya no solo inventa cosas. También podría hacernos recordar cosas que nunca pasaron. ¡Auxilio! (Y si sientes que ya habías gritado eso antes, ojo: quizá nunca pasó.)
¿Te acuerdas de Matrix, la película protagonizada por Will Smith?
¿No? ¡Qué bueno! Porque nunca existió.
Pero en un experimento, algunas personas llegaron a creer que sí. En un estudio de 2023 en PLOS ONE, el 42 % de los participantes dijo recordar ese supuesto «remake» con Will Smith como Neo.
Según una investigación del MIT, recogida por The Washington Post, las imágenes creadas o manipuladas con IA pueden influir en nuestros recuerdos. ¡Y hacernos sentir segurísimos de algo que jamás ocurrió!
Memoria y procesador de IA: ¿quién recuerda qué?
Y hay otra curiosidad: Psychology Today explica por qué ChatGPT puede hacernos sentir que nos conoce de toda la vida, aunque no recuerde como lo hacemos nosotros.
La Academia Estadounidense de Artes y Ciencias también ha puesto el tema sobre la mesa.
¿Lo más curioso? Nuestro cerebro tampoco es una cámara que graba todo tal cual. Los recuerdos se reconstruyen, se mezclan y, a veces, nos engañan.
Los recuerdos se reconstruyen, se mezclan y, a veces, nos engañan.
Ahora imagina lo que pasa cuando le sumamos inteligencia artificial.
Antes discutíamos sobre quién recordaba mejor las cosas. Ahora tendremos que preguntarnos si realmente ocurrieron.
Y tú, ¿alguna vez has defendido un recuerdo con uñas y dientes… para después descubrir que nunca pasó?
Porque estar solo no siempre significa que algo anda mal contigo.
Si tienes más de 30, probablemente recuerdes Mi soledad y yo, aquel éxito de Alejandro Sanz. Y es que llevamos décadas cantándole a la soledad como si fuera una tragedia. Si esa persona no está, ¿qué hago con mi vida?
Pero ¿y si la soledad no siempre fuera nuestra enemiga?
Para algunos, no es antisocial: es pro-solitud.
En Psychology Today, el psicólogo Sam Carr plantea algo interesante: estamos tan empeñados en combatir la soledad que a veces olvidamos preguntarnos qué intenta decirnos.
Para otros, es refugio.
Y ojo, que tampoco se trata de romantizarla.
Hoy UNICEF advirtió que la soledad y la tristeza han aumentado entre los adolescentes españoles. Y para muchos inmigrantes, empezar de cero, dejar atrás a la familia y sentirse fuera de lugar puede convertirla en una compañera bastante incómoda.
Porque no es lo mismo disfrutar una tarde a solas que sentirse invisible en una habitación llena de gente.
No es lo mismo estar a solas que sentirse invisible.
¿Y si, en lugar de correr a llenar cada silencio, empezáramos por entenderlo?
Claro, cuando la soledad se vuelve persistente y nos afecta, necesitamos conexión, apoyo y, a veces, ayuda profesional.
Pero quizás no toda soledad necesita una cura. Algunas necesitan compañía. Otras, simplemente, que las escuchemos.
«La soledad enseña más que la compañía…»
Y tú, ¿cuándo fue la última vez que te sentiste solo, incluso estando acompañado?
¿Madre a los 40? Bienvenidos a la nueva maternidad
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
Las reglas de la maternidad están cambiando. Pero ¿también cambió nuestra manera de entenderla? Tres actrices reabren una conversación sobre edad, expectativas, identidad y salud mental.
¿Debemos seguir hablando de «embarazo geriátrico»? A algunas mujeres no les hace ninguna gracia que su cuerpo y sus decisiones reproductivas se describan con una palabra que suena más a residencia de ancianos que a maternidad.
Mandy Moore cuestiona el término: ¿«geriátrica» a los 40?
La actriz y cantante Mandy Moore es una de ellas. Tras tener a su tercer hijo a los 40 años, Moore cuestionó el término y recordó que muchas de sus amigas también están teniendo hijos más tarde, unas por elección y otras por circunstancias personales o biológicas.
«Siento que, al tener a mi tercer hijo a los 40, existe este término de “embarazo geriátrico” que se usa por todas partes. Creo que, al menos en mi experiencia, muchas de mis amigas están teniendo hijos más tarde, ya sea por elección, por circunstancias o por biología.»
Pero sus reflexiones van más allá de la edad. La protagonista de This Is Us también ha hablado de la tristeza que acompaña a la decisión de no tener más hijos. Porque incluso cuando una etapa termina por elección propia, despedirse de ella puede doler.
Publicación de Mandy Moore (@mandymooremm) en Instagram · Fuente: People.com
Y ahí aparece una pregunta interesante: ¿por qué seguimos esperando que la maternidad tenga un calendario, una forma correcta de vivirse y, encima, un final feliz obligatorio?
Hilary Swank: ¿y si ser madre más tarde tiene sus ventajas?
La ganadora de dos premios Oscar tuvo mellizos a los 48 años y acaba de anunciar, a los 52, que espera su tercer hijo.
Swank asegura que la maternidad llegó cuando tenía más estabilidad profesional, paciencia y capacidad para estar presente. No porque hubiera diseñado un plan perfecto: sencillamente, su vida tomó ese rumbo.
La actriz reconoce que habría sido una madre diferente a los 20 o a los 30 años. Y su experiencia plantea una idea poco habitual en el debate: la edad también puede traer recursos emocionales, aunque no elimine los riesgos médicos.
Publicación de Hilary Swank (@hilaryswank) en Instagram · Fuente: Infobae
Y esta semana, Swank respondió a las críticas. En The Drew Barrymore Show contó que, a sus 52 años, hay quien opina que es «demasiado mayor» para tener otro hijo, y señaló una doble vara de medir:
«Las mujeres reciben muchas críticas por tener hijos a una edad más avanzada, pero los hombres no.»
Una mujer incluso le reclamó «¿cómo te atreves?», porque no estaría presente cuando sus hijos fueran mayores. Swank, cuyo padre murió cuando ella era pequeña, respondió que prefiere haber tenido a su hijo y vivir esa experiencia antes que no haberla vivido.
Según People, el bebé nacerá cerca de Navidad, y sus mellizos Aya y Ohm, de 3 años, están muy emocionados por ser hermanos mayores.
Penélope Cruz: el problema no siempre es cuándo eres madre, sino cómo crees que debes serlo
La actriz española ha hablado de la presión que sintió tras el nacimiento de su primer hijo: quería hacerlo todo, no delegar y convertirse en esa supermujer que parece salir del hospital lista para una sesión de fotos.
Su esposo, Javier Bardem, también ha contado lo difícil que fue comprender la depresión posparto que ella atravesó.
En declaraciones recogidas por ¡HOLA!, Cruz cuestiona las expectativas irreales y los tabúes que rodean el cuerpo femenino. Su experiencia recuerda que tener recursos, fama o una carrera exitosa no inmuniza frente al sufrimiento emocional.
Publicación de Penélope Cruz (@penelopecruzoficial) en Instagram · Fuente: ¡HOLA!
¿Y qué dice la ciencia? Spoiler: no todo es blanco o negro
A los 35 no te conviertes en anciana.La Cleveland Clinic explica que «embarazo geriátrico» es un término anticuado. Hoy se prefiere edad materna avanzada, una clasificación médica que no significa que todas las mujeres tengan el mismo riesgo.Fuente: Cleveland Clinic
La edad sí importa biológicamente.Un estudio publicado en BMC Pregnancy and Childbirth en 2025 encontró mayores riesgos de determinadas complicaciones obstétricas a edades más avanzadas. Cambiar las palabras no elimina la necesidad de seguimiento médico individualizado.Fuente: Springer Nature Link
La presión también pasa factura.Una investigación publicada en The International Journal of Psychiatry in Medicine encontró mayor malestar psicológico entre embarazadas de mayor edad, asociado a preocupaciones sobre la salud del bebé, el parto, el trabajo, las finanzas y el apoyo familiar. Es una asociación, no una sentencia sobre todas las madres mayores.Fuente: Sage Journals
No todo debería reducirse a «alto riesgo».El trabajo académico Beyond high-risk, del RCSI, propone examinar las experiencias psicológicas de las mujeres de edad materna avanzada dentro de la atención obstétrica. Su texto completo no pudo verificarse para esta nota, por lo que no atribuimos resultados específicos.
Entonces, ¿cambiaron las reglas o simplemente empezamos a cuestionarlas?
Durante décadas, a las mujeres se les dijo cuándo tener hijos, cuántos, cómo criarlos y hasta cómo debían sentirse después del parto.
Hoy, las historias de Moore, Swank y Cruz muestran tres realidades distintas: la despedida de una etapa, las posibilidades de la maternidad tardía y el peso emocional de intentar ser una madre perfecta.
Quizá el verdadero cambio no sea que las mujeres estén teniendo hijos más tarde.
Quizá sea que están empezando a rechazar la idea de que existe una sola manera correcta de ser madre.
Y tú, ¿crees que nuestra percepción de la maternidad realmente cambió o seguimos juzgando a las mujeres con reglas de otra época?
Fuentes y lecturas relacionadas
People: Mandy Moore y el final de su etapa reproductiva
Infobae: Hilary Swank y la maternidad después de los 45
BMC Pregnancy and Childbirth: riesgos obstétricos y edad materna
RCSI: Beyond high-risk (trabajo académico)
The International Journal of Psychiatry in Medicine: salud psicológica durante la maternidad a edad avanzada
Bienestar
Isabel Allende: optimista, pero no estúpida
Por Equipo Hablemos de Eso 4 min de lectura
Imagen: Wikimedia Commons
La escritora chilena acaba de ganar el Premio Planeta 2026 a los 84 años. Y su explicación sobre el riesgo, el miedo y la edad es una clase gratuita de salud mental.
Hay gente que a los 84 colecciona recetas, nietos y quejas sobre el WiFi. Isabel Allende acaba de llevarse un millón de euros.
La escritora ganó el Premio Planeta 2026 con La hora antes del alba, una novela inédita que retoma La casa de los espíritus, el libro con el que se hizo famosa en 1982. Según BBC News Mundo, esa obra suma más de 80 millones de ejemplares vendidos y 42 idiomas.
Hasta aquí, noticia de premios. Lo interesante viene después.
El premio que casi no se atreve a pedir
Allende contó que nunca se había presentado a un concurso «para evitar la humillación de quedar a la cola». O sea: una de las autoras más leídas en español también le ha tenido miedo al ridículo.
Y si ella le teme al «¿y si no gano?», ¿qué esperanza nos queda a los demás? Una buena: ese miedo es humano. La vergüenza y el miedo a fracasar pueden frenarnos a cualquier edad, y muchas veces ni nos damos cuenta de que están decidiendo por nosotros.
«Decidí correr el riesgo un poco tarde en mi vida, porque me parecía que era un desafío tan peligroso como volver a casarme a los 80 años.»
Léelo otra vez: «un poco tarde». Como si el reloj tuviera que darnos permiso para atrevernos.
A cierta edad, hay poco que perder (y mucho que ganar)
«A mi edad, hay muy poco que perder, la verdad», dijo también. Frase de alguien que ya hizo las paces con el qué dirán.
La psicología del envejecimiento lo ha observado: cuando sentimos que el tiempo es más limitado, muchas personas priorizan lo que de verdad les importa y se preocupan menos por la opinión ajena. Es la teoría de la selectividad socioemocional, de la psicóloga Laura Carstensen. Dicho en cristiano: con los años, algunas cosas dejan de dar tanto miedo.
Eso no significa que envejecer sea un spa ni que el miedo desaparezca. La propia Allende admitió que hoy siente de nuevo el temor que la obligó a salir de su país tras el golpe militar de 1973. La memoria emocional no entiende de fechas.
Y hay otra pista: según la BBC, la autora dice que con esta novela cierra la historia de sus personajes. Cerrar ciclos, por cierto, también es cosa de salud mental.
Mientras tanto, en Prime…
La casa de los espíritus también tiene serie en Prime Video, y a mucha gente le ha gustado por su estilo y su fotografía. Al equipo de Hablemos de Eso también: nos dejó mirando la pantalla con cara de «ok, esto sí».
Cartel de la serie «La casa de los espíritus» (Prime Video)
Y si quieres seguir el hilo familiar en papel, ahí está Retrato en sepia, parte de la trilogía de La casa de los espíritus.
«Retrato en sepia», de Isabel Allende (Debolsillo)
Y no es la primera vez que nos deja pensando
¿Y si el mundo no estuviera tan perdido como pensamos? ¿Y si estamos tan pendientes de las malas noticias que se nos olvida reconocer cuánto hemos avanzado?
Isabel Allende es mucho más que una de las firmas más reconocidas de la literatura en español. Es una voz que millones admiran, escuchan y sienten cercana. No porque tenga respuestas para todo, sino porque habla desde lo vivido, con una lucidez que a veces vale más que una biblioteca entera de libros de autoayuda.
Y sin recetas para ser felices ni discursos de autocompasión, consigue algo más interesante: hacernos pensar.
Varios medios están recuperando reflexiones que Allende ha compartido en los últimos años sobre la edad, la ansiedad y el futuro. Entre ellas, las de una conversación en Aprendemos Juntos, de BBVA, donde dejó una declaración maravillosa:
«Optimista sin ser estúpida».
— Isabel Allende
Y otra frase que merece quedarse dando vueltas en nuestra cabeza:
¿Perdón? ¿Con las guerras, la polarización y las noticias que parecen competir por ver cuál nos angustia más?
Su explicación tiene sentido: cuando idealizamos el pasado, olvidamos que aquella supuesta época dorada solo fue maravillosa para unos pocos. Hoy, pese a las desigualdades, más personas tienen acceso a conocimientos, avances científicos y oportunidades antes reservadas para minorías privilegiadas.
Reconocer el progreso no significa negar los problemas.
La ansiedad quiere respuestas. La vida no siempre las tiene.
En otra de sus reflexiones, Allende propone afrontar los obstáculos cuando aparecen, en lugar de gastar energía anticipando todos los problemas que podrían llegar.
Suena sencillo. Hasta que recordamos que nuestro cerebro puede organizar una catástrofe completa mientras nos cepillamos los dientes.
La psicología estudia esta tendencia a anticipar amenazas y reaccionar emocionalmente ante escenarios que todavía no han ocurrido.
No se trata de ignorar riesgos, sino de reconocer cuándo prepararnos para el futuro se convierte en sufrirlo por adelantado.
¿Y si no llegamos a ver los resultados?
Allende reconoce que, por su edad, probablemente no verá muchas de las transformaciones que desea. Pero se considera parte de una cadena: quizá su nieta disfrute los frutos de lo que ella construye hoy.
Aquí aparece una conexión interesante con la psicología existencial.
Dicho de otra manera: no siempre controlamos lo que ocurre, pero podemos decidir cómo responder y qué sentido darle.
Allende parece tenerlo claro: una vida significativa no exige presenciar todos los resultados de nuestros esfuerzos.
Envejecer también puede ser liberador
Allende también ha hablado de cómo, con los años, su apariencia física ha dejado de preocuparle tanto.
Y tiene su gracia: vivimos obsesionados con parecer jóvenes, incluso cuando eso significa desperdiciar media vida preocupándonos por envejecer.
Quizá madurar también consiste en descubrir qué opiniones ya no merecen nuestra atención.
Y si todo se complica, mejor acompañados
Allende insiste en algo fundamental: mantenernos informados, comunicados y unidos. Porque, como ella misma señala, cuando estamos solos somos más vulnerables, pero juntos podemos encontrar una fuerza extraordinaria.
Y aquí aparece nuestra gran contradicción: nunca tuvimos tantas maneras de comunicarnos y, sin embargo, conectar de verdad sigue siendo un desafío.
Quizá el optimismo no consista en creer que todo saldrá bien, sino en reconocer que todavía podemos hacer algo para cambiar las cosas.
Y tú, ¿crees que todo tiempo pasado fue mejor o todavía apuestas por lo que viene?
No es una dieta, ni una aplicación, ni otra rutina imposible que añadir a tu agenda. Es algo que probablemente ya haces, aunque quizá no lo suficiente.
¿Te ha pasado que estás disfrutando de algo maravilloso y, en lugar de vivirlo, ya estás pensando en lo que viene después?
El café todavía está caliente, pero tú ya estás respondiendo correos. Estás de vacaciones, pero pensando en el regreso. Alguien te dice algo bonito y, antes de disfrutarlo, cambias de tema.
Bienvenido a la vida moderna, donde hasta los buenos momentos parecen tener prisa.
Pero la psicología tiene una propuesta interesante: ¿y si aprendiéramos a disfrutar más de lo que ya tenemos, en lugar de buscar constantemente algo nuevo?
Se llama savoring, que podríamos traducir como saborear o disfrutar conscientemente una experiencia positiva.
Y no, no se trata solamente de comer despacio.
Arthur Brooks tiene cuatro trucos para disfrutar más
Arthur C. Brooks
El científico social y profesor de Harvard Arthur C. Brooks, conocido por sus investigaciones y libros sobre la felicidad, propone cuatro maneras de practicar el savoring.
En un video compartido en redes sociales, Brooks explica que nuestro cerebro tiende a prestar más atención a lo negativo. Una estrategia que pudo ayudarnos a sobrevivir, pero que hoy también puede impedirnos disfrutar de las cosas buenas.
Sonríe y expresa alegría. Brooks lo llama behavioral display: mostrar emociones positivas mediante gestos y expresiones, incluso cuando no surgen espontáneamente. No es obligación de fingir felicidad, sino una manera de explorar cómo nuestras expresiones influyen en lo que sentimos.
Hazte presente. Si estás contemplando un paisaje, reconócelo conscientemente. Brooks recomienda poner en palabras lo que estás disfrutando, en lugar de vivirlo en piloto automático.
Comparte lo bueno. ¿Te pasó algo agradable? Cuéntaselo a alguien. Celebrar las experiencias positivas con otras personas puede ayudarnos a disfrutarlas más.
Viaja mentalmente en el tiempo. Recuerda deliberadamente un momento feliz o anticipa una experiencia que te entusiasme. El placer no tiene por qué limitarse al instante en que algo ocurre.
Es decir, saborear los buenos momentos también puede ser una forma de rebelarnos contra nuestras propias tendencias mentales.
¿Y qué dice la ciencia?
No es simplemente otra tendencia de bienestar en TikTok. Hay investigaciones que respaldan la importancia de disfrutar conscientemente las experiencias positivas:
Experiencias > objetos. Un estudio publicado en 2026 en el Journal of Happiness Studies encontró que las compras de experiencias se asociaban con mayor capacidad de saborear y mayor bienestar percibido que las compras materiales.
Saborear = más felicidad cotidiana. Una investigación publicada en 2012 en The Journal of Positive Psychology encontró que prestar atención a los acontecimientos agradables y amplificar su disfrute se asociaba con un mejor estado de ánimo.
Eso sí, el savoring no elimina los problemas, ni sustituye la atención psicológica cuando es necesaria. Tampoco significa que tengamos que estar felices todo el tiempo.
Y quizá por eso se lleva tan bien con la gratitud: darnos cuenta de lo bueno que sí está pasando no borra lo difícil, pero le hace contrapeso, y esa pausa también cuida la salud mental.
Quizá su verdadero valor sea recordarnos algo que olvidamos entre notificaciones, pendientes y listas interminables de cosas por hacer:
No siempre necesitamos más momentos felices. A veces necesitamos disfrutar mejor los que ya tenemos.
Y tú, ¿cuándo fue la última vez que disfrutaste algo sin pensar inmediatamente en lo siguiente?
«La bola negra»: ¿cuánto de lo que callaron nuestros abuelos seguimos cargando nosotros?
Por Equipo Hablemos de Eso 4 min de lectura
Imagen: material promocional de «La bola negra»
La nueva película de Los Javis rescata una obra inconclusa de García Lorca y plantea una pregunta incómoda: ¿pueden los silencios familiares sobrevivir durante generaciones?
¿Te imaginas que una simple bola negra decidiera si mereces pertenecer a un lugar? ¿Sin explicaciones y sin derecho a réplica?
Pues esa es la historia que Federico García Lorca, poeta gay asesinado en 1936, comenzó a escribir y nunca pudo terminar. Casi un siglo después, el dúo de directores españoles conocidos como Los Javis la llevan al cine con La bola negra, una película con Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Penélope Cruz y Glenn Close.
Actualización: «La bola negra» se convirtió en el segundo mejor estreno limitado en salas de cine de EE.UU. para una película en idioma distinto al inglés de Netflix, según informó la plataforma este domingo (vía EFE).
Y aunque tiene de todo —amor, guerra, secretos y represión—, hay algo todavía más inquietante: ¿y si los silencios de nuestros abuelos todavía influyen en cómo vivimos, amamos y nos relacionamos?
En el texto original de Lorca, un joven gay intenta entrar a un casino de Granada. Los socios votan utilizando bolas blancas y negras. El resultado: rechazado.
Así de sencillo. Un grupo decide quién merece pertenecer.
Hoy ya no necesitamos bolitas. Basta con una invitación que nunca llega, una familia que evita ciertos temas o ese silencio incómodo cuando alguien revela quién es realmente.
La psicología lleva décadas estudiando cómo el rechazo afecta nuestra autoestima y nuestra necesidad de pertenecer. Porque ser excluido duele. Y no siempre se nos pasa al salir por la puerta.
¿Y qué dice la crítica?
La película ha provocado aplausos, lágrimas y opiniones para todos los gustos.
Penélope Cruz con Los Javis · Revista ¡HOLA! en Instagram
Los secretos de familia no siempre se quedan en familia
Aquí viene lo fascinante.
La película conecta a hombres de distintas generaciones, separados por décadas, pero unidos por el deseo, el miedo y los secretos.
Y eso nos lleva a una pregunta: ¿cuánto de nuestra manera de vivir viene de historias familiares que ni siquiera conocemos?
La psicología estudia algo llamado transmisión intergeneracional del trauma.
No significa que heredemos automáticamente los traumas de nuestros abuelos. Pero sí podemos aprender sus miedos, prejuicios y maneras de evitar conversaciones difíciles.
Piensa en esa familia donde nadie habla del divorcio de la tía, del abuelo que tenía otra vida o del hijo al que dejaron de invitar a Navidad.
A veces, lo que una generación aprende a callar, la siguiente aprende a temer.
¿Cuánto cuesta fingir ser alguien que no eres?
La película también nos recuerda el precio emocional de esconder nuestra identidad para conseguir aceptación.
En psicología existe el concepto de estrés de minorías, que explica cómo la discriminación, el miedo al rechazo y la necesidad de ocultarse pueden afectar la salud mental.
Pero hay algo todavía más universal: ¿cuántas veces hemos escondido una parte de nosotros para no incomodar a los demás?
Y qué paradoja: a veces hacemos enormes esfuerzos por pertenecer a lugares donde ni siquiera podemos ser nosotros mismos.
Lorca no terminó la historia. ¿Y nosotros?
La bola negra ya está en cines y llegará a Netflix el 2 de diciembre en Estados Unidos y Canadá.
Más allá de sus estrellas y ambiciones cinematográficas, deja una conversación pendiente.
Quizá no podamos cambiar lo que nuestros abuelos tuvieron que esconder. Pero sí podemos preguntarnos cuáles de esos silencios seguimos manteniendo.
Porque a veces romper un patrón familiar no comienza con una gran revelación.
Comienza con alguien que se atreve a hablar de eso. Y para eso estamos aquí.
The Hollywood Reporter, Variety, El País y El Mundo (críticas citadas)
Bienestar
«Su obsesión secreta»: el entrenador millonario que lleva 12 años construyendo una ciudad en Minecraft
Por Equipo Hablemos de Eso 2 min de lectura
¿Quién diría que Mike Tomlin, durante años uno de los entrenadores mejor pagados del fútbol americano, tenía una segunda vida como arquitecto virtual?
«Fue terapéutico para mí. Me permitió desconectarme de las presiones y de la realidad de la vida. Era como mi obsesión secreta».
— Mike Tomlin, exentrenador de los Steelers de la NFL
Tomlin comenzó a jugar Minecraft para compartir tiempo con sus hijos. Ellos crecieron y dejaron el juego. Él no. Doce años después, sigue construyendo una ciudad, edificio por edificio, habitación por habitación. ¡Y hasta publicó un recorrido de 19 minutos en YouTube!
La ciencia sugiere que los videojuegos pueden favorecer la relajación, la creatividad y la regulación emocional. Una revisión publicada en Phenomena Journal explora incluso su potencial como complemento de intervenciones terapéuticas, aunque la evidencia todavía está desarrollándose.
Paisaje de Minecraft
Y tiene sentido: concentrarte en construir algo, tomar decisiones sin grandes consecuencias y disfrutar del proceso puede ofrecer un respiro frente a las exigencias cotidianas.
Quizá no necesitas construir una ciudad virtual. Pero sí encontrar algo que disfrutes sin tener que demostrarle nada a nadie.
¿Nunca publicas estados de WhatsApp? Quizá tu silencio dice más de lo que imaginas
Por Equipo Hablemos de Eso 2 min de lectura
No compartir tu vida en redes no significa necesariamente que seas antisocial, inseguro o emocionalmente independiente. A veces, simplemente no tienes nada que demostrar.
Como terapeuta, escucho muchas quejas sobre esto: «Nunca publica nada», «ve mis historias, pero no responde», «está conectado y me ignora».
Y siempre me pregunto: ¿de verdad lo que hacemos —o dejamos de hacer— en WhatsApp define quiénes somos o cómo nos sentimos?
En terapia, los silencios se respetan
No siempre hay que llenar cada espacio con palabras. A veces, simplemente nos sentamos con otra persona, acompañamos y dejamos que el silencio haga su trabajo.
Lo hago constantemente. Y me he dado cuenta de que también lo hago online.
Porque incluso cuando no decimos nada, comunicamos algo. Pero eso no significa que los demás sepan interpretarlo.
¿Y qué dice la ciencia sobre los estados de WhatsApp?
Me dio curiosidad y busqué qué dice la ciencia.
Un estudio de 2024 sobre los estados de WhatsApp encontró que las personas publican por razones muy distintas: compartir experiencias, mantener relaciones, entretenerse o recibir atención. Es decir, no todo el mundo publica buscando aprobación.
Otra investigación de 2025, publicada en Human Behavior and Emerging Technologies, exploró las motivaciones para participar activamente o simplemente observar en redes. Encontró que ambas formas de uso pueden responder a necesidades de conexión, aunque publicar también puede estar relacionado con buscar atención.
Y un tercer estudio, publicado en Frontiers in Psychology en 2024, examinó por qué algunas personas prefieren mirar sin participar. Entre los factores estudiados aparecen la privacidad, la comparación social y la sobrecarga digital.
¿La conclusión? No publicar no te hace emocionalmente superior. Publicarlo todo tampoco significa que necesites terapia.
No hay que sobreanalizar cada estado, cada silencio ni cada doble check azul.
Pero entender que todos nos relacionamos de maneras distintas ayuda a dejar de inventarnos historias sobre los demás.
A veces queremos compartirlo todo. Otras, simplemente estar.
Sin publicar. Sin justificar. Sin dar explicaciones. Y eso también está bien.
«Cuidé de mis hermanos y ahora no quiero tener hijos»: cuando la infancia también influye en esa decisión
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
Hay personas que crecieron jugando a ser mamás o papás. Otras tuvieron que serlo demasiado pronto. La psicología tiene un nombre para eso: parentificación.
«¿Y tú para cuándo los hijos?».
Una pregunta aparentemente inocente que puede esconder una historia que nadie conoce.
Porque hay personas que no quieren tener hijos. Punto. Están en todo su derecho. Pero otras recuerdan una infancia en la que ya tuvieron que cuidar, alimentar, proteger y hasta criar a sus hermanos. O convertirse en el apoyo emocional de sus propios padres.
Mientras otros niños jugaban a la casita, ellos ya estaban administrando una.
Cuando te toca ser adulto antes de tiempo
En psicología hablamos de parentificación: cuando un niño asume responsabilidades familiares propias de un adulto, más allá de lo adecuado para su edad.
No hablamos de ayudar a poner la mesa. Hablamos de convertirse en cuidador habitual, mediador de conflictos o confidente de mamá o papá.
¿Y qué pasa cuando crecemos?
Un estudio publicado en 2025 en el Journal of Reproductive and Infant Psychology encontró algo sorprendente: quienes habían asumido más responsabilidades adultas durante la infancia mostraban, en general, mayor deseo de tener hijos.
Pero había un detalle importante: esa relación se debilitaba o desaparecía cuando consideraban injustas aquellas responsabilidades.
Es decir, no basta con preguntar cuánto cuidaste. También importa cómo viviste esa experiencia.
¿Y nuestras relaciones?
Una investigación de 2026 publicada en BMC Psychology encontró asociaciones entre cuidar prematuramente de los padres, determinados patrones de relación y síntomas de ansiedad y depresión. Cuidar de los hermanos también se relacionó con mayor ansiedad.
Otra revisión de 2026, en Current Psychology, encontró que los hermanos de niños con discapacidades pueden asumir responsabilidades especialmente exigentes, con consecuencias tanto positivas como difíciles.
Y cuando hay problemas económicos, la situación puede complicarse. Un estudio en Child and Adolescent Social Work Journal relacionó las dificultades financieras familiares con la parentificación emocional, una autoestima más baja y mayores problemas emocionales.
¿Y si simplemente no quiero?
La ciencia también reconoce que estas experiencias pueden desarrollar empatía, habilidades y resiliencia. No todas las historias terminan igual.
Haber cuidado de otros no determina si querrás tener hijos. Y no quererlos tampoco significa que tengas un trauma pendiente.
Pero quizá deberíamos dejar de preguntar cuándo llegará el bebé y empezar a reconocer que algunas personas ya dedicaron buena parte de su infancia a cuidar de alguien más.
Y ahora quieren algo distinto.
No necesariamente porque no sepan cuidar. Quizá porque, por primera vez, quieren decidir a quién dedicarle su tiempo. Incluso si esa persona son ellas mismas.
Fuentes científicas
Los estudios muestran asociaciones; sus diseños no permiten afirmar que la parentificación cause una decisión posterior de no tener hijos.
Ojalá hubiera conocido antes el «conscious uncoupling»
¿Y si terminar una relación también fuera una forma de amar?
Por Alejandro TroconisFirma invitada3 min de lectura
Hace un tiempo me encontré frente a una decisión que parecía sencilla de identificar, pero bastante complicada de tomar: terminar una relación.
No era solamente despedirme de alguien. Había una historia, proyectos, rutinas y toda una realidad construida en conjunto. Y, sobre todo, estaba esa preocupación de no querer lastimar a alguien que había sido importante en mi vida.
Así que hice lo que muchas veces hacemos ante las decisiones difíciles: pensar, repensar y esperar que todo se resolviera solo. Spoiler: no pasó.
Finalmente, y con mucho esfuerzo, valentía y desgaste emocional, intenté encontrar una manera de atravesar aquella separación desde el respeto y el cuidado por lo compartido.
Meses después descubrí que aquello que había intentado hacer intuitivamente tenía un nombre: conscious uncoupling, o separación consciente.
¿Qué es la separación consciente?
Es un enfoque desarrollado por la terapeuta familiar Katherine Woodward Thomas, que propone atravesar una ruptura desde el autoconocimiento, la responsabilidad emocional y el reconocimiento de lo vivido.
El término se popularizó en 2014, cuando Gwyneth Paltrow y Chris Martin lo utilizaron para anunciar su separación. Pero más allá de su notoriedad mediática, plantea una pregunta interesante:
¿Por qué seguimos interpretando el final de una relación como un fracaso?
Crecimos celebrando las relaciones que duran para siempre, como si los años compartidos fueran la única medida del éxito amoroso.
Pero una relación puede haber sido profundamente valiosa, incluso si en algún momento deja de funcionar como pareja.
Separarse conscientemente no significa separarse sin dolor
El enfoque propone un proceso de cinco etapas que invita a reconocer las emociones difíciles, revisar nuestras propias responsabilidades, identificar patrones de relación y construir una nueva etapa sin necesidad de convertir al otro en el villano de la historia.
Eso no significa que las separaciones tengan que ser amistosas, que debamos ignorar el enojo o que exista una fórmula para evitar el sufrimiento.
Tampoco significa que debamos permanecer en contacto cuando hacerlo no es saludable o seguro.
Y aunque la propuesta puede ofrecer herramientas de reflexión, todavía no contamos con evidencia científica sólida que demuestre la eficacia específica de este método frente a otras formas de afrontar una ruptura.
¿Y si cambiamos la manera de entender los finales?
Quizás una de las ideas más valiosas de la separación consciente sea reconocer que dos personas pueden haber compartido una historia significativa y, aun así, necesitar tomar caminos diferentes.
«Has cambiado…» / «Se supone que debemos hacerlo»
Que el cariño no siempre desaparece cuando una relación termina. Y que cuidar a alguien no necesariamente significa continuar a su lado.
A veces, lo más difícil no es aceptar que una relación terminó, sino dejar de pensar que todo lo vivido perdió su valor o que perdimos el tiempo con esa persona.
Porque una historia de amor no fracasa simplemente porque termina.
Tal vez aprender a despedirnos también sea una manera de honrar aquello que alguna vez elegimos construir juntos.
¿Alguna vez permaneciste en una relación por miedo a lastimar a alguien o a perder la vida que habían construido juntos?
Referencias
Woodward Thomas, K. (2015). Conscious Uncoupling: 5 Steps to Living Happily Even After. Harmony Books.
Paltrow, G. y Martin, C. (2014). Anuncio público de su separación, que contribuyó a popularizar el término conscious uncoupling.
Presley Gerber, hijo de Cindy Crawford: cuándo el consumo de drogas se convierte en una adicción
Por Equipo Hablemos de Eso 5 min de lectura
Presley Gerber murió el 20 de septiembre, a los 27 años, en un centro de rehabilitación de Los Ángeles. Su historia no es solo un titular de farándula: es una puerta para hablar de algo que muchas familias viven en silencio.
Todavía no se ha confirmado públicamente la causa de su muerte, y su familia pidió privacidad. Por eso aquí no vamos a especular. Lo que sí sabemos es lo que él mismo contó: en 2024 reveló que había vivido años de adicción a los opiáceos, que sobrevivió a una sobredosis de fentanilo que casi le cuesta la vida y que pasó varios días en coma.
Después buscó ayuda por distintas vías, habló de un tratamiento con ibogaína, de la dependencia de fármacos recetados y de haber consultado a más de 15 psiquiatras. También impulsó en redes sus «Lunes de Salud Mental». Su madre, Cindy Crawford, y su hermana, Kaia Gerber, lo apoyaron públicamente y lo llamaron «guerrero».
Kaia, en una entrevista con Vogue semanas antes, dijo que cuando algo así ocurre en una familia, afecta a todos por igual, sin importar la fama ni el éxito. Y ahí está la clave: esto no le pasa solo a las celebridades.
Consumir no es lo mismo que tener una adicción
Entre probar una sustancia y no poder parar hay un camino largo, con muchas paradas intermedias. Los profesionales de la salud mental hablan de trastorno por consumo de sustancias y lo evalúan en un espectro de leve a grave, según cuántos de estos indicadores aparezcan durante un año.
Cuando el consumo deja de ser «solo consumo»
Pierdes el control. Consumes más o por más tiempo de lo que querías, o intentas parar y no lo logras.
Todo gira alrededor de eso. Mucho tiempo y energía en conseguir, usar o recuperarte, y ganas intensas de consumir.
La vida diaria se resiente. Trabajo, estudios, pareja o familia pasan a segundo plano, y abandonas lo que antes disfrutabas.
Sigues a pesar del daño. Continúas aun con problemas de salud, conflictos o situaciones de riesgo, como manejar bajo los efectos de una sustancia.
El cuerpo se acostumbra. Necesitas más cantidad para sentir lo mismo (tolerancia) o te sientes mal cuando dejas de consumir (abstinencia).
Ojo: esta lista no es un diagnóstico, y no sirve para etiquetar a nadie. Solo un profesional de la salud puede evaluar cada caso. Pero sí puede ayudarte a ponerle nombre a algo que cuesta nombrar.
No es falta de voluntad
La adicción suele considerarse una condición crónica y recurrente, no un defecto de carácter. Eso explica por qué recaer no significa «no querer cambiar»: es algo frecuente y suele indicar que el tratamiento necesita ajustes.
Y casi nunca viene sola. El NIDA señala que muchas personas con adicción también viven con ansiedad, depresión u otros problemas de salud mental. Presley mismo hablaba de ambas cosas juntas. Tratar solo una y olvidar la otra suele quedarse corto.
A veces el silencio también es una señal
Hay un dato más que conviene tener presente: hoy, muchas pastillas falsas y drogas ilegales pueden estar contaminadas con fentanilo, un opioide potente. Una sola dosis puede ser mortal para quien no lo sabe.
¿Cómo ayudar a quien no deja de consumir?
No existe una fórmula mágica, pero sí hay maneras de acompañar que ayudan más que otras.
Habla desde el cuidado, no desde el juicio. «Me preocupas» abre puertas. «Eres un adicto» las cierra. Evita etiquetas y sermones.
Elige bien el momento. En privado, con calma y, si es posible, cuando la persona no esté bajo los efectos de la sustancia ni en plena crisis.
Escucha más de lo que hablas. Pregunta cómo se siente y qué necesita antes de ofrecer soluciones.
Ofrece ayuda concreta. Buscar opciones de tratamiento, acompañar a una primera cita o ayudar con un transporte puede pesar más que mil consejos.
Evita las emboscadas y los ultimátums. Programas como CRAFT, que entrenan a familiares en comunicación y refuerzo positivo, han mostrado en estudios que logran que más personas acepten tratamiento que las intervenciones confrontativas.
Pon límites sin castigar. Cuidar a alguien no significa encubrirlo, mentir por él o poner en riesgo tu seguridad.
Ten naloxona a la mano si hay opioides. Es un medicamento que puede revertir una sobredosis y en EE. UU. se vende en farmacias sin receta. Aun así, ante una sobredosis, llama al 911.
Cuídate tú también. Terapia y grupos para familiares, como Al-Anon o Nar-Anon, existen por una razón: la adicción afecta a todos los que rodean a la persona.
Si necesitas ayuda hoy
Emergencia o sobredosis: llama al 911.
Línea Nacional de Ayuda de SAMHSA: 1-800-662-4357. Gratuita, atiende las 24 horas y tiene servicio en español, para orientarte sobre tratamiento y recursos.
Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis: llama o escribe al 988 y oprime 2 para español.
La historia de Presley Gerber nos deja una pregunta incómoda y necesaria: ¿cuánto cambiaría si hablar de adicción nos diera menos vergüenza y más ganas de acompañar?
¿Cómo se habla de adicción en tu familia: con apoyo, con juicio o con silencio?
American Psychiatric Association (2013). DSM-5: criterios del trastorno por consumo de sustancias.
Meyers, R. J., Miller, W. R., Smith, J. E. y Tonigan, J. S. (2002). A randomized trial of two methods for engaging treatment-refusing drug users through concerned significant others. Journal of Consulting and Clinical Psychology.
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Salud mental · Cultura pop
¿Y si la depresión no se me quita? ESO también puede ser normal
Por Equipo Hablemos de Eso 4 min de lectura
No todas las depresiones llegan como tormenta. Algunas se quedan como una llovizna que no para, durante años, hasta que creemos que así es el clima de nuestra vida.
Vas a trabajar, respondes mensajes, sales con amigos, quizá hasta haces chistes. Y por dentro, el «piloto automático» sigue encendido. Si llevas mucho tiempo sintiéndote así, tal vez no sea «tu forma de ser». Tal vez tenga nombre.
Se llama trastorno depresivo persistente (y es más común de lo que parece)
Lo que antes se llamaba distimia hoy se conoce como trastorno depresivo persistente (TDP). Es una forma de depresión crónica y de larga duración: suele ser menos intensa que una depresión mayor, pero se queda mucho más tiempo.
Su truco es que se disfraza de normalidad. Como la persona sigue cumpliendo con sus rutinas, es fácil que nadie lo note, ni ella misma. Y cuando por fin se nota, la frase típica es: «yo siempre he sido así».
¿Cómo se ve? Revisemos la cultura pop
La ficción lleva años retratándola, a veces sin ponerle nombre. Ojo: son personajes, no diagnósticos, pero ayudan a reconocer cómo puede verse una depresión que no hace ruido.
Eeyore: la tristeza que todos aceptan
El burrito de Winnie the Pooh suele citarse como el retrato más clásico: autoestima baja, perspectiva permanentemente gris y poca energía. Y, sin embargo, sigue funcionando: va de aventura con sus amigos y es aceptado tal cual. Lo más sano de su historia no es su tristeza, sino que nadie le exige estar bien para pertenecer.
Fleabag: el humor como disfraz
Con ingenio ultrarrápido, romper la cuarta pared y decisiones arriesgadas, la protagonista de Fleabag esconde una base de duelo, aislamiento emocional y entumecimiento que lleva años ahí. Es el recordatorio de que quien más hace reír a veces es quien más necesita que le pregunten cómo está de verdad.
Cartel de «Fleabag» (BBC)
Jessica Jones: sarcasmo como armadura
Su historia está marcada sobre todo por el trauma, pero su día a día muestra otra cara: sostiene un negocio y resuelve casos mientras carga cansancio constante, dificultad para sentir placer y un cinismo que funciona como escudo. Muchos fans de la serie la describen como un ejemplo de depresión funcional, aunque su caso se parece más al estrés postraumático que al TDP puro.
Cartel de «Marvel's Jessica Jones»
Lo que tienen en común: funcionan, bromean, cumplen… y aun así algo pesa.
¿Te suena? Señales a las que ponerles atención
Lo que puede sentirse
Ánimo bajo casi todos los días. Una tristeza o un vacío que no se va por mucho que cambien las circunstancias.
Piloto automático. Haces todo lo que toca, pero sin ganas ni disfrute.
Poca energía y autoestima baja. Cansancio constante y una voz interna crítica que no descansa.
Cuerpo y cabeza cansados. Problemas para concentrarte o decidir, cambios en el sueño o el apetito.
Irritabilidad. En niños y adolescentes, suele verse más como mal humor que como tristeza.
No es una lista para autodiagnosticarte: solo un profesional de la salud mental o un médico puede evaluar tu caso. Pero si varias te suenan, vale la pena hablarlo.
Y NO: no se quita «echándole ganas»
Si fuera cuestión de actitud, nadie la tendría. El TDP no es pereza, drama ni falta de carácter. Se asocia con una mezcla de factores: biología, genética, antecedentes familiares de depresión, estrés, trauma o experiencias difíciles en la infancia.
Tampoco es «solo tristeza». A diferencia del duelo, que responde a una pérdida concreta, el TDP se instala y se queda. Y a diferencia de la depresión mayor, que es más intensa y puede impedir trabajar o estudiar, suele pasar desapercibida precisamente porque la persona sigue funcionando. Ambas pueden coexistir, y ambas merecen atención.
Lo bueno: tiene tratamiento
Psicoterapia. Suele recomendarse la terapia cognitivo-conductual, que ayuda a cambiar patrones de pensamiento y de conducta que mantienen el ánimo bajo.
Medicación. Un profesional puede valorar antidepresivos, que a veces tardan entre cuatro y seis semanas en hacer efecto.
Combinación. Terapia y medicamentos juntos pueden ser lo más eficaz para muchas personas.
Hábitos que suman (sin sustituir el tratamiento). Dormir y comer con horarios regulares, moverte un poco cada día, mantener rutinas con sentido y no aislarte.
Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño o de no querer vivir, no esperes: llama o escribe al 988 (oprime 2 para español) o al 911 si es una emergencia.
Así que sí: ESO también puede ser «normal», en el sentido de que es frecuente, tiene nombre y no significa que tú estés roto o exagerando. Pero normal no quiere decir que tengas que aguantarlo en silencio.
¿Conoces a alguien, o te reconoces tú, en la frase «yo siempre he sido así»?
Los personajes se mencionan como ejemplos de cultura popular, no como diagnósticos. Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Bienestar · Noticias y Cultura
Joe Manganiello y Bubbles: cómo un pequeño perro lo ayudó en su momento más oscuro
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
El musculoso actor de Magic Mike y True Blood sobrevivió a una enfermedad que casi le cuesta la vida. Pero fue un diminuto chihuahua quien lo ayudó a encontrar una razón para seguir adelante.
¿Quién iba a imaginar que un hombre famoso por interpretar personajes fuertes y poderosos encontraría una de sus mayores fortalezas en un perro de apenas dos kilos?
Joe Manganiello reveló en su libro Bloodlines que pasó siete años luchando contra una misteriosa enfermedad que casi le cuesta la vida.
Dolores insoportables, hospitalizaciones, cirugías y una bolsa de ostomía formaron parte de una batalla que el público desconocía. Mientras tanto, su vida personal también atravesaba momentos difíciles.
En una entrevista con People, el actor contó que llegó a tener pensamientos suicidas. Fue entonces, en 2019, cuando adoptó a Bubbles, un pequeño chihuahua que también necesitaba cuidados.
Y algo cambió.
«Pasé de ser el paciente a ser el cuidador.»
— Joe Manganiello, a People
Joe y Bubbles, en el 12.º cumpleaños de ella (Instagram, julio de 2025)
Al celebrar el cumpleaños número 12 de Bubbles, el actor contó en Instagram que creció sin mascotas y que adoptar a una perrita de rescate, enferma, de unas cinco libras y seis años, que necesitaba dos cirugías, ni se le había cruzado por la mente. Hasta que entendió que era «su perra» y que su trabajo era salvarla y darle la mejor vida posible.
La compañía de un animal puede aportar afecto, rutinas y una sensación de propósito. Para algunas personas, cuidar de otro ser vivo también puede convertirse en una fuente importante de apoyo emocional.
En Estados Unidos existe incluso la figura de los animales de apoyo emocional (ESA), que pueden ayudar a personas con determinadas dificultades de salud mental. Según US Service Animals, estos animales pueden ofrecer compañía y aliviar sentimientos de ansiedad o soledad.
Y aunque pueden ser grandes compañeros, no sustituyen la terapia ni la atención profesional.
A veces, el amor viene en tamaño pequeño
«¿Jules y Vincent? ¿O Pumpkin y Honey Bunny?», bromeó Joe en Instagram
Hoy, Manganiello asegura sentirse mejor y continúa acompañado de Bubbles, su prometida Caitlin O'Connor y una nueva perspectiva sobre la vida.
Su historia nos recuerda que el apoyo emocional no siempre llega de donde esperamos.
A veces tiene cuatro patas, pesa dos kilos y necesita que alguien le sirva el desayuno.
Y aunque un perro no puede resolver todos nuestros problemas, puede convertirse en un compañero extraordinario mientras aprendemos a enfrentarlos.
Si estás atravesando una crisis emocional o tienes pensamientos suicidas, en Estados Unidos puedes llamar o enviar un mensaje al 988 para recibir apoyo en español (oprime 2).
¿Alguna vez un animal te ayudó a seguir adelante cuando todo se sentía cuesta arriba?
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Salud mental · Firma invitada
Las caras tristes de «El Niño» en mi país
Todos hablaban del clima. Yo me preguntaba cómo estaban realmente.
Por Alejandro TroconisFirma invitada4 min de lectura
Octubre llegó a Uruguay y, con él, la primavera. Al menos eso dice el calendario.
En lo que va del mes, recuerdo apenas un día de sol. El resto ha sido una sucesión de jornadas grises, temperaturas bajas y esa sensación de que el invierno todavía no terminó de despedirse. La primavera llegó puntualmente al calendario, pero parece que olvidó presentarse en persona.
Pero lo que realmente me hizo prestar atención no fue el clima, sino las personas.
En el supermercado, en el shopping o al encontrarme con algún conocido, comencé a notar algo curioso. Ante una pregunta tan cotidiana como «¿Cómo estás?», las respuestas parecían repetirse:
«Acá, esperando que llegue la primavera».
«A ver cuándo sale el sol».
«¡No se termina más este frío!».
Distintas personas, una misma expectativa y esas expresiones de resignación ante algo que ninguno de nosotros puede modificar.
Y entonces me pregunté: ¿qué está pasando con esta primavera y por qué parece estar influyendo tanto en nuestro ánimo?
¿Qué tiene que ver El Niño?
El Niño es un fenómeno climático natural relacionado con el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, que altera los patrones atmosféricos. En Uruguay suele asociarse con lluvias superiores a lo habitual, y las proyecciones para los últimos meses de 2026 indican que sus efectos podrían intensificarse. Aunque no podemos atribuirle cada día gris, sí ayuda a comprender parte del contexto climático que estamos atravesando.
El Niño: aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico ecuatorial (ilustración referencial)
Pero sus consecuencias van mucho más allá de nuestras ganas de ver el sol.
Las lluvias y tormentas han provocado pérdidas agrícolas, especialmente en el norte del país, donde se reportaron daños en invernáculos y cultivos. La menor producción también provocó aumentos en los precios de alimentos como el tomate y el morrón.
Y en un país donde estos ingredientes tienen un lugar casi sagrado en nuestra gastronomía, el asunto también llegó a nuestros bolsillos. Hubo semanas en las que comprar tomates dejó de ser una decisión gastronómica para convertirse en una decisión presupuestaria.
Aunque algunos precios comenzaron a normalizarse, detrás de esas cifras también hay productores que perdieron parte de su trabajo y familias que tuvieron que ajustar sus compras.
Cuando el clima también afecta nuestras emociones
La luz natural influye en nuestros ritmos biológicos, y las condiciones meteorológicas pueden afectar nuestras rutinas, energía y estado de ánimo. Además, asociamos la primavera con días luminosos y renovación. Cuando la realidad no coincide con lo esperado, es comprensible sentir frustración.
Pero hay algo que merece una reflexión más profunda.
Por supuesto, sentirnos desanimados por una sucesión de días grises no equivale a atravesar un problema de salud mental. Sin embargo, esta observación cotidiana me llevó a pensar en una realidad mucho más amplia.
Uruguay enfrenta importantes desafíos en salud mental. Según cifras del Ministerio de Salud Pública, en 2025 se registraron 668 muertes por suicidio, mientras que una encuesta nacional identificó indicadores de bajo bienestar psicológico en casi tres de cada diez adultos.
Esto no significa que los días grises provoquen estas situaciones ni que podamos atribuirlas a un fenómeno climático. Sin embargo, nos recuerda que el bienestar emocional es un asunto complejo y que las dificultades económicas, los cambios en nuestras rutinas y las condiciones ambientales pueden sumarse a otras preocupaciones.
Infografía: Auna. ¿Cómo puede afectar el Fenómeno del Niño en nuestra salud mental?
Quizás por eso, detrás de algunas de esas caras que encontré esperando la primavera, valga la pena hacer algo más que hablar del tiempo: preguntarnos cómo estamos realmente.
Porque adaptarnos no significa aprender a amar los días grises, sino encontrar maneras de cuidar nuestro bienestar incluso cuando las circunstancias no acompañan.
Y tal vez, mientras esperamos que vuelva el sol, también podamos prestar un poco más de atención a quienes tenemos alrededor.
Si estás atravesando una crisis emocional o tienes pensamientos suicidas, en Estados Unidos puedes llamar o enviar un mensaje al 988 para recibir apoyo en español (oprime 2).
¿Cuántas veces respondemos «todo bien» cuando alguien nos pregunta cómo estamos? ¿Y cuántas veces nos detenemos a escuchar cómo está realmente la otra persona?
Referencias
Ministerio de Salud Pública de Uruguay. (2026). Datos nacionales de suicidio correspondientes a 2025.
Ministerio de Salud Pública de Uruguay. (2025). Percepción de la población sobre salud mental, hábitos de consulta y tratamiento.
Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet). (2026). Tendencias climáticas, octubre–noviembre–diciembre de 2026.
¿Niños sin control? Quizá el problema no es lo que crees
Madres helicóptero vs. madres beta: la nueva guerra de la crianza que está dividiendo las redes.
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
Quienes no tienen hijos solo observan con espanto. ¿Has visto niños que parecen dirigir la casa, padres que negocian absolutamente todo y madres que no dejan que sus hijos se equivoquen ni una sola vez? Bienvenidos al complicado mundo de la crianza moderna.
Ahora TikTok tiene una nueva protagonista: la madre beta. Y viene dispuesta a jubilar a la famosa madre helicóptero.
Pero ¿estamos ante una revolución psicológica o simplemente otra etiqueta inventada por internet?
De controlar hasta el recreo a dejar que se equivoquen
Durante años, la madre helicóptero fue el modelo de la crianza intensiva: supervisar las tareas, organizar cada minuto libre, resolver los problemas antes de que aparezcan y evitar que los hijos experimenten cualquier fracaso.
Todo por amor, naturalmente. Pero con consecuencias que no siempre son las esperadas.
La psicóloga e investigadora Vanessa LoBue explica en Psychology Today que la sobreprotección parental se ha relacionado con mayores síntomas de ansiedad y dificultades para desarrollar autonomía. Eso no significa que todos los niños sobreprotegidos terminen siendo ansiosos, pero sí que intervenir demasiado puede resultar contraproducente.
Llegaron las madres beta. ¿Y ahora qué?
La tendencia, popularizada en TikTok y recogida por The Wall Street Journal, propone algo casi revolucionario para estos tiempos: dejar de intentar ser madres perfectas.
Menos actividades programadas. Menos obsesión por las calificaciones. Menos culpa por no preparar la merienda perfecta.
Y, sobre todo, permitir que los niños se aburran, se frustren, tomen decisiones y aprendan de sus errores.
Pero cuidado: criar con menos control no significa criar sin límites.
Una cosa es permitir que tu hijo resuelva un conflicto con un amigo. Otra muy distinta es permitirle hacer lo que quiera porque establecer normas resulta agotador.
La psicología ya conocía este secreto
Aunque TikTok acaba de ponerle nombre, la idea tiene décadas.
La psicóloga Diana Baumrind estudió los estilos de crianza y destacó las ventajas de combinar afecto, expectativas claras y autonomía progresiva.
Por su parte, el pediatra y psicoanalista Donald Winnicott introdujo el concepto de la madre suficientemente buena: los niños no necesitan padres impecables, sino adultos presentes, sensibles y capaces de equivocarse.
Como recuerda un reciente artículo de El País, fomentar la independencia tampoco significa abandonar el acompañamiento ni las normas.
Entonces, ¿por qué vemos tantos niños que parecen no aceptar un «no»?
No podemos culpar automáticamente a un estilo de crianza. Detrás de una conducta desafiante pueden existir múltiples factores, desde la edad y el temperamento hasta el estrés familiar o las dificultades emocionales.
Lo que sí sabemos es que sobreproteger no enseña autonomía y permitirlo todo tampoco enseña autorregulación.
Quizá la mejor crianza no sea la que controla cada movimiento ni la que deja pasar absolutamente todo.
Porque criar también significa saber cuándo intervenir, cuándo poner límites y cuándo apartarse para que los hijos aprendan a caminar solos.
Y eso, aunque TikTok le invente otro nombre mañana, seguirá siendo importante.
¿Y tú, de qué lado de la crianza estás: más control o más libertad?
¿Tu cerebro anda en modo avión? Podría ser niebla mental
Entras a la cocina y olvidas qué buscabas. Quizá no sea solo cansancio.
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
Chappell Roan estaba conquistando el mundo con su música cuando decidió visitar a un psiquiatra. Y no tuvo pelos en la lengua al contarlo: «Me diagnosticó depresión severa, algo que no creía tener porque en realidad no estaba triste». Entre sus síntomas había olvidos, falta de concentración y niebla mental (brain fog). La cantante tenía entonces 26 años y acababa de descubrir que incluso el éxito puede venir acompañado de una mente que parece funcionar a medio gas.
Entras a la cocina y olvidas qué buscabas. Abres el teléfono para hacer algo importante y terminas mirando Instagram sin recordar para qué lo desbloqueaste. Alguien te pregunta algo y tu cerebro responde: cargando…
¿Te suena?
Podría ser lo que se conoce como niebla mental, o brain fog. Y no, no significa necesariamente que estés envejeciendo antes de tiempo.
Cuando el cerebro parece tener mala conexión
La American Brain Foundation explica que la niebla mental no es una enfermedad ni un diagnóstico en sí mismo. Es una expresión que reúne síntomas como olvidos frecuentes, dificultad para concentrarse, agotamiento mental y esa desesperante sensación de pensar más lentamente de lo habitual.
¿Los posibles culpables? Dormir mal, estrés, ansiedad, ciertos medicamentos, cambios hormonales y algunas enfermedades.
Y aquí viene algo interesante: no todo está en tu cabeza, al menos no en el sentido psicológico de la expresión.
El COVID también dejó huella
Una investigación científica publicada en 2026 en Molecular Biology Reports examinó cómo el COVID persistente puede relacionarse con problemas de memoria, concentración y claridad mental.
Los investigadores exploraron posibles mecanismos, entre ellos la inflamación del sistema nervioso y las alteraciones de la barrera que protege el cerebro.
En palabras sencillas: después de una infección, algunas personas pueden experimentar cambios biológicos que afectan su funcionamiento cognitivo. No es simplemente falta de ganas de concentrarse.
¿Y si te haces un test?
Psychology Today tiene un test de niebla mental que puedes completar en unos minutos.
Incluye preguntas sobre situaciones cotidianas: olvidar lo que ibas a decir, perder la concentración, sentirte mentalmente agotado o tener dificultades para tomar decisiones.
¿Cómo salir de la niebla?
No existe un botón mágico para reiniciar el cerebro. Pero dormir mejor, hacer pausas, mantenerse físicamente activo, hidratarse y atender el estrés pueden ayudar, dependiendo de la causa.
Si la sensación persiste, empeora o interfiere con tu vida cotidiana, conviene consultar con un profesional de salud para investigar qué hay detrás.
Porque a veces no necesitas otra taza de café, una aplicación de productividad ni obligarte a concentrarte más.
Quizá lo que necesitas es descubrir por qué tu cerebro está funcionando a medio gas.
¿Cuándo fue la última vez que sentiste que tu cerebro iba a medio gas?
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Salud mental · Noticias y cultura
Alejandro Fernández lo tiene todo. Pero hay algo que el aplauso no puede curar.
El Potrillo habló sin rodeos sobre sus episodios de ansiedad y depresión. Y detrás de su confesión hay una realidad que no distingue entre famosos y desconocidos.
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
Puede llenar estadios, cantar frente a miles de personas y tener una carrera que muchos envidiarían. Pero cuando se apagan las luces, Alejandro Fernández también enfrenta batallas que el público no ve.
El cantante mexicano volvió a hablar abiertamente de sus problemas de ansiedad y depresión, una realidad que, según contó a la prensa, está atendiendo con ayuda profesional.
«De repente sufro mucho de depresiones y ansiedades», confesó ante las cámaras de Ventaneando, según recogió Infobae en julio. También explicó que sigue las indicaciones de sus médicos porque considera que se trata de algo muy serio.
Y es que una cosa es cantar Me dediqué a perderte y otra muy distinta es vivir momentos en los que uno siente que se está perdiendo a sí mismo.
Ni la fama ni los aplausos te hacen inmune
La confesión resulta especialmente llamativa porque llegó poco después de que Fernández reuniera a una multitud en Guadalajara.
Por fuera, éxito. Por dentro, una lucha que no siempre se nota.
No es la primera vez que el artista habla de momentos emocionalmente difíciles. Tras la muerte de su padre, Vicente Fernández, en 2021, atravesó una etapa de aislamiento y cambios importantes en su vida, como recordó Infobae al recuperar declaraciones anteriores del cantante a Telemundo.
Su historia recuerda algo que solemos olvidar: estar rodeado de gente no significa sentirse bien. Y tenerlo todo, al menos desde fuera, no significa estar bien por dentro.
Fernández también aprovechó para pedir a quienes atraviesan situaciones similares que dejen atrás la vergüenza y busquen ayuda.
Porque quizá lo más importante de esta historia no sea que Alejandro Fernández tenga ansiedad o depresión, sino que haya decidido hablar de ello públicamente.
Y cuando alguien con su visibilidad rompe ese silencio, puede hacer que otras personas se sientan menos solas.
El aplauso puede llenar un estadio. Pero no siempre alcanza para llenar lo que nos falta por dentro.
Hablemos de eso: la ciencia, en breve
¿Qué tan comunes son la ansiedad y la depresión?
La Anxiety & Depression Association of America (ADAA) señala que los trastornos de ansiedad están entre las condiciones de salud mental más frecuentes en Estados Unidos. Son tratables, aunque muchas personas no reciben atención. La depresión también puede afectar a personas de cualquier edad o condición social.
La noticia más reciente
El 20 de octubre, ¡HOLA! publicó declaraciones de Karla Laveaga, pareja de Fernández desde hace 16 años. Ella explicó que procura acompañarlo, cuidarlo y aconsejarlo desde el amor, y aseguró que actualmente lo ve bien.
La historia deja otra reflexión: el apoyo de quienes nos quieren importa, pero el amor no sustituye la atención profesional.
Si estás atravesando una crisis emocional o tienes pensamientos suicidas, en Estados Unidos puedes llamar o enviar un mensaje al 988 para recibir apoyo en español (oprime 2).
¿Alguna vez sentiste que por fuera todo estaba bien, pero por dentro no?
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Cultura · Representación
¿Por qué tanto alboroto con la representación?
Lo que el desfile de Victoria’s Secret 2026 nos enseña sobre quién sube al escenario (o a la pasarela).
Por Equipo Hablemos de Eso 2 min de lectura
¿Qué importa si una modelo es latina, tiene curvas o no encaja en los estándares tradicionales de belleza? ¿No es simplemente un desfile de moda?
Pues no exactamente.
El desfile de Victoria’s Secret 2026, celebrado el 18 de octubre en Los Ángeles, volvió a encender una conversación que va mucho más allá de las alas y las luces: ¿por qué importa tanto quién tiene la oportunidad de ser visto?
Titulares sobre modelos del desfile: Revista Semana, Milenio, ELLE y Listín Diario
Porque las imágenes que consumimos influyen en cómo vemos a los demás y en cómo nos vemos a nosotros mismos.
Cuando una niña ve a alguien que se parece a ella en un escenario que parecía reservado para otras, no está viendo solo un desfile: está descubriendo que ese espacio también podría ser suyo. Y cuando millones de personas ven cuerpos, rostros e identidades distintas en lugares de prestigio, cambia poco a poco lo que consideramos bello, normal o digno de admiración.
Hablemos de eso: la ciencia, en breve
Un metaanálisis publicado en Media Psychology (Saleem y colaboradores, 2025) revisó cómo las representaciones de grupos minoritarios en los medios influyen en la forma en que las audiencias evalúan a esos grupos. La conclusión de fondo: lo que mostramos, y cómo lo mostramos, tiene efectos.
Por eso la representación no debería ser opcional, ni en la pantalla ni en la pasarela.
Eso no la convierte en una solución mágica. No garantiza la autoestima ni borra los prejuicios, y hace falta mucho más. Pero ningún escenario es tan banal como para que no cuente.
¿Recuerdas la primera vez que viste a alguien como tú en un escenario importante?
¿Qué pasa cuando el grupo saca lo peor de nosotros?
Dos denuncias de violencia sexual, una en Estados Unidos y otra en Perú, reabren una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando la lealtad al grupo pesa más que el respeto por los demás?
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
¿Por qué algunos hombres se vuelven peores cuando están juntos?
Las hemos visto mil veces en Hollywood: casas enormes, fiestas universitarias, alcohol, novatadas y jóvenes dispuestos a casi cualquier cosa para pertenecer.
En Estados Unidos existen las fraternidades, organizaciones estudiantiles tradicionalmente masculinas que ofrecen amistad, contactos y actividades sociales. Películas como Neighbors convierten ese universo en comedia, y The Social Network retrata el prestigio de los círculos universitarios exclusivos.
The Butterfly Effect (2004) lo lleva al extremo: en una de sus líneas de tiempo, el protagonista despierta convertido en un «frat boy» de manual —arrogante, popular, egoísta y superficial—, el polo opuesto de quien realmente era. La fraternidad funciona ahí como el vehículo perfecto para mostrar su cara contraria.
The Butterfly Effect (2004)
Pero fuera de Hollywood, algunas dinámicas de grupo pueden tener consecuencias devastadoras.
De Cornell a Perú: dos denuncias que estremecen
En la prestigiosa Universidad de Cornell, en Nueva York, una exestudiante denunció, según su demanda civil, haber sido drogada y agredida sexualmente por siete integrantes de la fraternidad Chi Phi en 2024. Mensajes de un chat grupal, divulgados posteriormente, intensificaron las críticas sobre la conducta de los implicados y la respuesta institucional.
Campus de Cornell, en una publicación de la propia universidad en Instagram
El caso motivó la demanda civil y la reapertura de la investigación penal. Las acusaciones siguen sujetas a los procedimientos judiciales.
En una columna publicada en The New York Times el 21 de octubre de 2026, la filósofa Kate Manne examina cómo determinadas ideas de masculinidad pueden convertir la humillación de las mujeres en una demostración de poder ante otros hombres.
A miles de kilómetros, en Perú, otra denuncia conmocionó al país.
Un estudiante de 16 años del Liceo Naval Almirante Guise, en Lima, denunció haber sido agredido sexualmente por compañeros mientras regresaban en un autobús de un torneo de fútbol. Según informó CNN en Español el 28 de septiembre, la Fiscalía abrió una investigación y seis adolescentes recibieron una medida de internamiento preventivo mientras avanzaban las diligencias.
El reportaje también recogió cuestionamientos sobre la supervisión adulta y las estructuras de poder dentro de la institución.
Aunque se trata de situaciones diferentes, ambas denuncias plantean una inquietud compartida: ¿cómo puede un grupo convertirse en un espacio donde la violencia se normaliza y nadie parece dispuesto a detenerla?
La ficción también ha empezado a mirar este terreno. En El Juicio, serie mexicana de Prime Video estrenada el 11 de septiembre de 2026, un joven de familia poderosa es acusado de agresión sexual por una compañera de instituto, y sus acciones —y la forma en que su entorno responde— quedan bajo cuestionamiento. Como en la vida real, la pregunta no es solo qué hizo él, sino qué hacen quienes lo rodean.
La psicología del grupo: cuando pertenecer cuesta demasiado
El investigador Michael Flood, especialista en masculinidades y violencia, ha estudiado cómo ciertos entornos masculinos pueden reforzar comportamientos dañinos mediante la presión social, las jerarquías y la necesidad de demostrar poder.
La psicología también identifica mecanismos como la conformidad grupal, la normalización de conductas abusivas y el efecto espectador: cuando varias personas presencian algo preocupante, pero ninguna interviene.
Esto no significa que las fraternidades, los equipos deportivos o los grupos de amigos masculinos sean inherentemente violentos. Significa que una cultura grupal puede facilitar o frenar comportamientos dañinos, dependiendo de lo que sus integrantes toleren, celebren o cuestionen.
Y hay algo todavía más inquietante: muchas veces, el problema no comienza con una agresión. Comienza con una humillación que provoca risas, una broma degradante que nadie cuestiona o una advertencia que los adultos prefieren ignorar.
Mensaje anónimo compartido en redes sociales
Porque la verdadera prueba de pertenecer a un grupo no debería ser cuánto estás dispuesto a hacer por él.
Quizás debería ser cuánto estás dispuesto a enfrentarlo cuando sabes que algo está mal.
Si tú o alguien que conoces vivió violencia sexual, en Estados Unidos puedes comunicarte con la línea nacional de RAINN al 800-656-4673, las 24 horas.
¿Cuánto estarías dispuesto a enfrentar a tu grupo cuando sabes que algo está mal?
Michael Flood, XY Online. Investigación sobre violencia contra las mujeres y entornos masculinos.
Salud mental · Animales
Heart of the Beast: cuando el trauma también tiene cuatro patas
La nueva película de Brad Pitt nos recuerda que los traumas, la ansiedad y otros problemas emocionales no son exclusivamente humanos.
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
En Heart of the Beast, la nueva película de Brad Pitt, un veterano militar y su perro de combate, Odin, quedan atrapados en la naturaleza salvaje de Alaska después de un accidente aéreo.
Pero hay un detalle particularmente interesante: ambos personajes arrastran las secuelas psicológicas de sus experiencias en la guerra. Sí, también el perro.
Heart of the Beast (2026)
Y aunque Hollywood suele humanizar a los animales, esta vez la historia tiene un fundamento científico: los animales también pueden experimentar problemas emocionales y de conducta.
No solo los perros: los monos también
Un artículo publicado el 22 de octubre en The New York Times aborda el comportamiento y las enfermedades de los primates, un campo que nos invita a examinar cuánto compartimos emocionalmente con nuestros parientes evolutivos.
La investigación científica ha documentado que algunos primates pueden presentar comportamientos asociados con estrés crónico, ansiedad y alteraciones emocionales, especialmente cuando experimentan aislamiento, privación social o condiciones ambientales inadecuadas.
Según el Manual Veterinario Merck, los primates sometidos a estas circunstancias pueden desarrollar conductas repetitivas, arrancarse el pelo o incluso autolesionarse.
Y no son los únicos animales.
¿Qué otros problemas pueden experimentar?
La medicina veterinaria reconoce distintas alteraciones emocionales y conductuales en animales:
Ansiedad: perros que experimentan angustia intensa cuando se separan de sus cuidadores.
Trauma: animales que desarrollan miedo persistente después de experiencias amenazantes.
Conductas compulsivas: movimientos repetitivos, lamido excesivo o comportamientos difíciles de interrumpir.
Síntomas parecidos a la depresión: retraimiento, pérdida de interés o cambios de actividad, observados en determinadas especies y circunstancias.
Sin embargo, los científicos advierten que no siempre podemos equiparar estos comportamientos con los diagnósticos psiquiátricos humanos. Tampoco podemos saber exactamente cómo experimenta un animal sus emociones.
¿Y pueden recuperarse?
En muchos casos, sí. Los veterinarios utilizan modificaciones del ambiente, enriquecimiento, entrenamiento conductual y, cuando es necesario, medicamentos para reducir el sufrimiento.
Meme compartido en redes sociales
La película de Brad Pitt nos recuerda algo que la ciencia continúa explorando: no somos los únicos seres capaces de experimentar miedo, estrés o las consecuencias de experiencias difíciles.
Y quizás comprenderlo cambie también nuestra manera de tratar a quienes no pueden explicarnos con palabras lo que sienten.
Si notas cambios fuertes en el comportamiento de tu mascota, consulta con su veterinario.
¿Alguna vez sentiste que tu mascota estaba pasando por algo emocional difícil?
Fuentes
The New York Times · 22 de octubre de 2026. Artículo sobre comportamiento y enfermedades en primates.
Paramount Pictures · Heart of the Beast (2026). Información oficial de la película.
WebMD · Problemas emocionales y conductuales en perros.
Biology & Philosophy (2026) · Debate científico sobre los trastornos mentales en animales.
Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un veterinario.
Salud mental · Famosos
Jenna Ortega y el TOC: lo que nadie ve
La actriz de «Miércoles» revela los rituales que la acompañan desde niña. Su historia abre una conversación sobre el trastorno obsesivo-compulsivo, los prejuicios y lo que todavía nos cuesta hablar en las familias latinas.
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
Entrar a un set de grabación con el pie izquierdo. Contar hasta 71 mientras contiene la respiración. Repetir determinadas frases antes de continuar con su día.
No son escenas de Miércoles. Son algunos de los rituales que Jenna Ortega asegura haber realizado desde que era niña.
Jenna Ortega como Miércoles Addams
La actriz estadounidense de ascendencia mexicana y puertorriqueña habló esta semana sobre su experiencia con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), una condición que, según explicó, la acompaña desde los siete años.
En declaraciones recogidas por El País el 22 de octubre, Ortega contó que el estrés, los viajes y el cansancio pueden intensificar sus síntomas. También habló de la terapia y los medicamentos como parte de su experiencia para manejarlos.
Pero hay algo que vuelve especialmente interesante esta historia: una de las actrices más reconocibles de su generación está poniendo palabras a experiencias que muchas personas todavía viven en silencio.
Y eso, particularmente en nuestras comunidades, merece una conversación.
El TOC no es ser demasiado ordenado
Durante años, películas, series y conversaciones cotidianas han convertido el TOC en una especie de chiste sobre personas obsesionadas con la limpieza o la perfección.
«Soy súper TOC con mi escritorio».
«Me da TOC cuando los cuadros están torcidos».
Lo hemos escuchado. Quizá hasta lo hemos dicho.
Pero el trastorno obsesivo-compulsivo es bastante más complejo.
Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos que provocan angustia. Las compulsiones son conductas o actos mentales repetitivos que una persona siente la necesidad de realizar, muchas veces para intentar reducir esa angustia.
El problema es que el alivio suele ser temporal.
Así puede formarse un ciclo en el que una persona siente la necesidad de repetir un ritual, incluso cuando reconoce que no tiene una relación lógica con aquello que teme.
No todas las personas con TOC tienen los mismos síntomas. Algunas realizan rituales visibles; otras experimentan compulsiones mentales que pasan completamente inadvertidas.
El TOC no es una preferencia estética ni una personalidad perfeccionista. Es una condición que puede causar sufrimiento e interferir con la vida cotidiana.
La ciencia tiene algo que decir sobre esas «manías»
Tocar madera, rezar antes de salir o pedir la bendición a mamá son costumbres habituales en muchas familias latinas. Pero ¿cuándo una tradición se convierte en una compulsión?
Una investigación publicada en Bulletin of the Menninger Clinic destaca la importancia del contexto cultural para distinguirlas.
La clave no está solo en lo que hacemos, sino en por qué sentimos la necesidad de hacerlo y cuánto malestar nos provoca.
Una revisión científica publicada en 2026 en Current Psychiatry Reports examinó avances recientes en la genética del trastorno obsesivo-compulsivo.
Los hallazgos apuntan a una condición compleja en la que intervienen múltiples factores genéticos y biológicos, junto con experiencias y circunstancias ambientales.
No existe un único gen del TOC ni una explicación sencilla para todas las personas que lo experimentan.
Pero la investigación refuerza algo fundamental: no estamos hablando simplemente de falta de voluntad o de alguien que necesita aprender a relajarse.
Además, existen tratamientos respaldados por evidencia, particularmente la terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta y, en algunos casos, medicamentos.
Si tú o alguien cercano podrían estar viviendo con TOC, habla con un profesional de salud mental.
¿Has escuchado a alguien decir «tengo TOC» como chiste? ¿Qué crees que esconde esa frase?
Fuentes
El País · 22 de octubre de 2026. Declaraciones de Jenna Ortega sobre el TOC.
ScienceDirect · Investigación sobre contexto cultural, tradiciones y compulsiones.
Current Psychiatry Reports · 2026. Revisión sobre avances en la genética del trastorno obsesivo-compulsivo.
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Salud mental · Famosos
Murió Komanche. ¿Por qué ya se habla de suicidio si aún no sabemos qué pasó?
La muerte del streamer salvadoreño ha desatado una conversación sobre suicidio, ciberacoso y salud mental. Pero entre rumores y especulaciones, hay algo que no podemos olvidar: todavía no conocemos la causa de su fallecimiento.
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
(Foto: Instagram/@elkomanche)
Carlos Mauricio Gómez, conocido como Komanche, tenía 30 años y millones de seguidores que lo acompañaban en sus transmisiones y aventuras en el universo de los videojuegos.
Su muerte conmocionó a la comunidad digital. Y, casi inmediatamente, una palabra comenzó a circular: suicidio.
Pero ¿qué sabemos realmente?
Una palabra que exige responsabilidad
La organización Bullying Sin Fronteras abordó la posibilidad de un suicidio y abrió una conversación sobre el ciberacoso que enfrentan los creadores digitales.
Sin embargo, la propia organización reconoce que no existe una determinación oficial sobre la causa de muerte, ni evidencia suficiente para atribuirla al bullying.
Y esa distinción importa.
Komanche había hablado públicamente sobre sus dificultades de salud mental. Pero sus experiencias anteriores no explican automáticamente lo ocurrido.
¿Y si nuestra manera de informar también hace daño?
La organización estadounidense SAVE (Suicide Awareness Voices of Education) advierte que la cobertura irresponsable de posibles suicidios puede aumentar los riesgos para personas vulnerables.
Sus recomendaciones son claras: evitar el sensacionalismo, no especular sobre las causas y nunca reducir una muerte a un solo acontecimiento.
Porque la salud mental no funciona como una ecuación en la que un problema produce inevitablemente una tragedia.
Campaña #Hablemos · Foto: OPS/OMS
Tasa cruda de suicidio por 100 000 habitantes, por región (dato más reciente).
Detrás del streamer había una persona
Las redes nos permiten sentirnos cerca de nuestros creadores favoritos. Pero también pueden convertir sus errores, conflictos y vulnerabilidades en entretenimiento colectivo.
(Foto: Instagram/@elkomanche)
Criticar es legítimo. Hostigar no.
Y aunque todavía desconocemos qué ocurrió con Komanche, su muerte nos deja una pregunta incómoda:
¿Cuándo empezamos a olvidar que detrás de cada pantalla hay una persona?
No necesitamos convertir los rumores en titulares para hablar de ciberacoso, sufrimiento emocional o prevención.
Quizá la mejor manera de honrar esta conversación sea dejar de especular sobre cómo murió alguien y empezar a preguntarnos cómo tratamos a quienes siguen aquí.
¿Cuándo empezamos a olvidar que detrás de cada pantalla hay una persona?
SAVE · Recomendaciones para informar sobre suicidio.
OPS · 20 de octubre de 2026. Suicidio en personas mayores en las Américas.
OPS/OMS · Cartel de la campaña «Prevención del suicidio #Hablemos».
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Salud mental · Famosos
Que alguien me diga: ¿qué está pasando con Aleks Syntek?
Entre polémicas, memes y críticas, el cantante mexicano decidió hablar públicamente de su salud mental. Y aunque las redes tienen mucho que decir, quizá sea momento de escuchar lo que él tiene que contar.
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
Aleks Syntek. Foto: Wikimedia Commons
«Estoy dispuesto a abrir mi corazón».
Con esas palabras, Aleks Syntek reapareció en Instagram para hablar de uno de los episodios más difíciles de su vida.
El cantante mexicano, acostumbrado a generar controversia por sus opiniones sobre el reguetón y otros artistas, volvió a convertirse en tendencia. Esta vez, no por su música.
Todo comenzó durante un concierto el pasado 15 de septiembre en Ciudad de México, cuando discutió con algunos asistentes. Las imágenes circularon rápidamente y llegaron las críticas, las burlas y los memes.
Aleks Syntek en el SAP Forum de México (foto de archivo). Foto: Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0
Pero detrás de aquella presentación había algo más.
Lo que Aleks decidió contar
Según informó Univision, Syntek explicó que había experimentado una crisis que describió como una combinación de ansiedad, ira y hartazgo.
El artista también aseguró que los médicos le recomendaron permanecer seis meses en una clínica de salud mental, alternativa que decidió rechazar.
Posteriormente, compartió un documento médico que hacía referencia a un trastorno psicótico no especificado y a la recomendación de posponer viajes internacionales mientras avanzaba su recuperación. Univision
En su mensaje más reciente, quiso tranquilizar a sus seguidores:
«Estoy bien, estoy sano y estoy grabando mi nuevo disco para ustedes».
También anunció que compartiría más detalles de su experiencia. Grupo Milenio
Es fácil convertir las declaraciones de una celebridad en entretenimiento. Más aún cuando se trata de alguien que lleva años protagonizando controversias.
Pero una cosa es cuestionar las opiniones o el comportamiento de un artista y otra muy distinta es ridiculizar sus dificultades de salud mental.
La fama no protege contra las crisis emocionales. Y tener millones de seguidores tampoco significa contar con millones de personas dispuestas a comprenderte.
Hablar públicamente de salud mental puede resultar difícil, especialmente cuando cada palabra corre el riesgo de convertirse en un nuevo meme.
En Hablemos de Eso no pretendemos justificar comportamientos ni convertir a los famosos en personas intocables.
Pero tampoco queremos sumarnos al ruido.
Porque la salud mental merece atención, incluso cuando quien atraviesa una crisis es una persona que no nos cae bien.
Aleks Syntek podrá seguir generando opiniones divididas. Su salud mental, sin embargo, no debería ser motivo de burla.
Y quizá, antes de preguntarnos qué le pasa, deberíamos darle espacio para contar qué le pasó.
Fuentes
Univision · Aleks Syntek habla de su crisis y de la recomendación de una clínica de salud mental.
Univision · Documento médico y diagnóstico compartido por el cantante.
Grupo Milenio · Aleks Syntek habla de ansiedad e ira en el concierto del 15 de septiembre.
Foto del concierto: «Aleks Syntek at Mexico's SAP Forum», Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 3.0.
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Salud mental · Redes sociales
Lola Lolita y Mar Lucas: cuando las redes dejan de ser un lugar seguro
Son españolas, jóvenes, exitosas y acumulan millones de seguidores. Pero, casi al mismo tiempo, ambas han compartido experiencias difíciles relacionadas con su salud mental. Sus testimonios nos recuerdan que detrás de cada publicación perfecta hay una persona real.
Por Alban CamiloPsicoterapeuta · Editor de Hablemos de Eso3 min de lectura
Lola Lolita en el Festival de Málaga 2024. Foto: Pedro J. Pacheco / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0
Hace apenas un mes veíamos a Lola Lolita deslumbrando en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Glamour, cámaras, moda y sonrisas. Todo parecía perfecto.
Pero las redes muestran apenas una parte de nuestras vidas.
Tras una pausa, la influencer reapareció hace unas horas con un mensaje esperanzador: «Voy por buen camino».
En un video explicó que llevaba mucho tiempo atravesando dificultades emocionales que había preferido ignorar.
Fotos de Lola Lolita (Festival de Málaga 2024) y Mar Lucas (Festival de Cine de Málaga 2025): Pedro J. Pacheco, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Bienestar · Tendencias
¿Tu cerebro necesita brainstacking?
TikTok tiene una receta para poner el cerebro en forma: escribir a mano, resolver sudokus, colorear y cambiar el celular por un libro. ¿Entrenamiento mental o hábitos de toda la vida con nombre nuevo?
Por Equipo Hablemos de Eso 2 min de lectura
Hay que aprenderse otra palabra: brainstacking. Ya no basta con hacer ejercicio, cuidarse la piel y dormir ocho horas. Ahora también toca entrenar el cerebro.
La idea es apilar actividades que ejercitan distintas habilidades: escribir en un diario, leer, resolver acertijos, colorear, usar menos pantallas. Vogue Singapore ya habló del tema, como alternativa al scroll infinito.
(Video: TikTok)(Video: TikTok/@ashly.cheng)
Le preguntamos a la ciencia qué hay detrás. Lo primero: el brainstacking no es un tratamiento ni un método clínico. Es una etiqueta de redes para juntar actividades que, por separado, sí se han estudiado. Que funcionen algunos ingredientes no prueba que la receta completa haga lo que promete.
Lo que sí tiene respaldo
Escribir a mano. Un estudio de 2024 en Frontiers in Psychology midió más conectividad cerebral al escribir a mano que al teclear, un patrón ligado al aprendizaje y la memoria. Ojo: no demuestra que un diario cure la ansiedad ni la depresión.
Colorear. Un ensayo de 2026 en Consortium Psychiatricum encontró menos síntomas de ansiedad justo después de colorear, en estudiantes universitarios. Lo curioso: los mandalas no funcionaron mejor que unas figuras sencillas.
Menos pantalla. Un estudio de Georgetown encontró que bloquear el internet del celular durante dos semanas se asoció con mejor atención, bienestar y sueño. Quienes solo lo redujeron también notaron beneficios, así que no hace falta desaparecer de Instagram.
Sudokus y rompecabezas. Estimulan, sí. Pero no suben la inteligencia por arte de magia ni previenen el Alzheimer por sí solos.
Estimular el cerebro y prometer transformarlo no son lo mismo.
Entonces, ¿nos apuntamos?
Depende de qué esperemos. Si es recuperar el gusto por leer, escribir lo que pensamos o pasar veinte minutos sin notificaciones, adelante. Si esperamos inmunidad al estrés, más inteligencia o frenar el deterioro cognitivo, la evidencia no da para tanto.
Y tampoco hace falta convertir cada rato libre en otra tarea de productividad. A veces descansar es no mejorar nada.
Cuidar la mente no debería volverse otra obligación que nos dé ansiedad.
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Salud mental · Jóvenes
La generación que parece estar bien, pero no lo está
Uno de cada cinco jóvenes vive con ansiedad diaria. Un nuevo estudio revela quiénes están experimentando mayores dificultades y por qué tener un diagnóstico no siempre significa que alguien esté sufriendo más. ¿Y si parte del alivio estuviera en algo tan cotidiano como escuchar música?
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
Mujer cansada trabajando en su laptop en casa. Foto: Shixart1985 / Wikimedia Commons · CC BY 2.0
Despertarte y sentir que ya vas tarde. Revisar el celular antes de levantarte. Pensar en el trabajo, las cuentas, las relaciones o en ese mensaje que todavía no te responden.
¿Te suena familiar?
Una investigación de George Mason University, publicada este octubre, encontró que casi uno de cada cinco jóvenes estadounidenses de entre 18 y 25 años experimenta ansiedad todos los días.
Riley en Intensamente 2 (Inside Out 2) es solo un ejemplo de cómo la cultura pop lleva tiempo hablando de algo que ahora los estudios confirman: muchos jóvenes viven con ansiedad todos los días. Imagen: Disney/Pixar, vía Disney Wiki.
Y no es una cifra aislada: entre 2020 y 2024, los diagnósticos de ansiedad aumentaron del 17.9 % al 23.4 %.
Pero lo más interesante está en los detalles.
Impresión subjetiva de un ataque de pánico, según la artista. Los ataques de pánico se sienten distinto en cada persona; esta imagen no es una representación objetiva. Foto: Yitzilitt / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0
La ansiedad no afecta a todos por igual
El estudio encontró diferencias sorprendentes.
En 2024, casi el 45 % de los jóvenes lesbianas, gays y bisexuales reportó haber recibido un diagnóstico de ansiedad, frente al 18.5 % de los heterosexuales.
Entre las mujeres, aproximadamente una de cada tres había recibido ese diagnóstico, más del doble que entre los hombres.
Y aquí viene un dato especialmente revelador: los jóvenes hispanos reportaron muchos menos diagnósticos que los blancos, pero eso no significa necesariamente que experimenten menos ansiedad.
Los investigadores plantean que las diferencias podrían relacionarse con barreras de acceso, estigma o distintas maneras de reconocer los síntomas.
Porque no recibir un diagnóstico no equivale a estar bien.
¿Y si parte del alivio estuviera en tus audífonos?
Algunos estudios observaron mejoras en ansiedad, sueño y concentración.
Aunque la evidencia todavía es limitada, escuchar música podría ser una herramienta complementaria accesible para algunas personas. No sustituye la terapia ni otros tratamientos cuando son necesarios.
No esperes a tocar fondo
Joven apoyada en la ventana de un auto durante la hora dorada. Foto: Shixart1985 / Wikimedia Commons · CC BY 2.0
La Clínica Mayo recomienda buscar ayuda temprana, mantenerse activo, cultivar relaciones y evitar el consumo de sustancias que puedan empeorar la ansiedad.
Y si las preocupaciones comienzan a interferir con tu trabajo, tus relaciones o tu descanso, consulta con un médico o terapeuta.
Porque sentir ansiedad ocasionalmente es parte de la vida. Vivir atrapado en ella todos los días no tiene por qué serlo.
Quizá necesitamos hablar menos de quién parece tenerlo todo bajo control y más de quién está encontrando dificultades para sentirse bien.
La salud mental es un tema de la vida diaria.
Fuentes
George Mason University · Ansiedad diaria y diagnósticos en jóvenes de 18 a 25 años (octubre de 2026).
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Explainer · Salud mental
¿Por qué la noche se convierte en enemiga de mi mente?
Cuando se apagan las luces, parece que se encienden las preocupaciones. Y no, no necesariamente te lo estás imaginando. La ciencia está descubriendo conexiones sorprendentes entre la noche, la ansiedad y la depresión.
Por Equipo Hablemos de Eso 3 min de lectura
Imagen generada con inteligencia artificial.
Son las 11:47 p. m. Estás en la cama, listo para dormir. Pero tu cerebro tiene otros planes: aquella conversación incómoda, las cuentas pendientes, el mensaje que nunca llegó o algo que podría salir mal mañana.
Durante el día parecías tenerlo todo bajo control.
¿Por qué ahora todo se siente más grande?
La respuesta podría estar en cómo funcionan nuestra atención, nuestras emociones y hasta nuestro reloj biológico.
Cuando el mundo se calla, la mente hace ruido
Un artículo publicado en octubre de 2026 por la Association for Psychological Science, a partir de información de The Washington Post, aborda precisamente por qué la ansiedad puede sentirse más intensa durante la noche.
La psicóloga Candice Alfano, de Stony Brook University, explica que durante el día nuestras responsabilidades mantienen ocupada la atención. Por la noche, al desaparecer muchas distracciones, queda más espacio para pensar en aquello que nos preocupa.
Es decir, no necesariamente tienes más problemas después de las diez. Simplemente, ahora tienes menos cosas que compitan por tu atención.
Y cuando las preocupaciones empiezan a dar vueltas, conciliar el sueño puede convertirse en otro motivo de ansiedad.
Ojo con la etiqueta: según el psiquiatra Mark Rego, de Yale, en Psychology Today, la ansiedad suele ser un síntoma y no un diagnóstico. Puede ser una reacción al estrés o parte de un trastorno de ansiedad.
Una persona trabaja tarde en su laptop, en una habitación a media luz, y se cubre la cara con las manos. Foto: Shixart1985 / Wikimedia Commons · CC BY 2.0
¿Y si nuestro reloj interno también tuviera algo que decir?
Aquí viene otro descubrimiento interesante.
Una investigación publicada en The British Journal of Psychiatry, basada en datos de más de 10,000 personas con depresión, encontró evidencia de un posible subtipo llamado depresión circadiana.
¿En español cotidiano? Una forma de depresión en la que las alteraciones del reloj biológico parecen desempeñar un papel importante.
Los investigadores identificaron un grupo de participantes con características como preferencia por horarios nocturnos, cansancio matutino, dormir demasiado y cambios en los patrones de sueño.
También encontraron que este grupo reportaba síntomas depresivos más graves y una menor respuesta a ciertos antidepresivos.
Pero atención: no significa que ser noctámbulo provoque depresión, ni que exista ya un nuevo diagnóstico oficialmente establecido. Es una propuesta científica que necesita más investigación.
Logo de la ADAA. Dominio público, vía Wikimedia Commons.
Algunas estrategias pueden ayudar: mantener horarios regulares de sueño, reducir los estímulos antes de acostarse y reservar un momento durante el día para atender las preocupaciones pendientes.
Si la ansiedad nocturna se vuelve frecuente o afecta tu descanso, buscar apoyo profesional también puede marcar una diferencia.
Porque quizá lo más importante sea entender esto: no todo lo que tu mente te dice a medianoche necesita una respuesta inmediata.
A veces, el problema no es que la vida se complique cuando oscurece. Es que, por primera vez en todo el día, podemos escuchar nuestros propios pensamientos.
Fuentes
Psychology Today · Mark Rego, «Anxiety Is Often a Symptom, Not a Diagnosis» (27 de octubre de 2026).
Association for Psychological Science · Por qué la ansiedad puede sentirse peor de noche (octubre de 2026), a partir de The Washington Post.
University of Sydney · Tonini, Crouse y Hickie, The British Journal of Psychiatry (2026). Subtipo circadiano de depresión.
Fotos: Shixart1985 (CC BY 2.0), Pixabay y la ADAA, vía Wikimedia Commons. Imagen de portada generada con IA.
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud. Si estás pasando por un momento difícil, puedes llamar o escribir al 988 (EE. UU.; en español, oprime 2).
Relaciones · Tendencias
¿Tu ex todavía vive gratis en tu cabeza? La ciencia detrás del cobwebbing
Lo que dicen los estudios sobre Instagram: por qué dejar de seguir a tu ex podría ser algo más que un gesto de despecho.
Por Alban CamiloPsicoterapeuta · Editor de Hablemos de Eso2 min de lectura
Se acerca el final del año. Limpiamos la casa, reorganizamos el clóset y prometemos dejar atrás lo que ya no necesitamos.
Pero ¿qué hacemos con esa persona que salió de nuestra vida y todavía aparece en nuestras búsquedas de Instagram, conversaciones archivadas y pensamientos a medianoche?
Internet tiene una palabra para eso: cobwebbing.
En inglés, cobweb significa telaraña. La tendencia propone retirar esos recordatorios físicos y digitales que nos mantienen emocionalmente conectados con una expareja.
Araña del género Theridion (macho), en Rock Creek Park, Washington, D. C. Foto: Katja Schulz / Wikimedia Commons · CC BY 2.0
Nuestras madres dirían: «¡Borrón y cuenta nueva!». En terapia hablaríamos de cerrar ciclos y establecer límites. Y tu mejor amiga sería menos diplomática: «¡Bloquéalo y deja de stalkearlo!».
Pero ¿qué dice la ciencia?
Un estudio publicado en 2026 encontró que revisar las redes de una expareja se relaciona con mayor angustia, celos y emociones negativas. Incluso encontrarse accidentalmente con sus publicaciones puede resultar emocionalmente incómodo.
Otra investigación reciente encontró que el malestar emocional era el factor más consistentemente relacionado con vigilar el Instagram de una expareja. Es decir, a veces seguimos mirando precisamente porque todavía nos duele.
Un tercer estudio encontró una asociación entre mantener contacto con una expareja y mayores síntomas de ansiedad y depresión. Aunque eso no significa que hablar con tu ex sea necesariamente perjudicial.
Como explica Psychology Today, el cobwebbing puede incluir guardar fotografías, retirar regalos o establecer límites digitales.
Pero ojo: ninguna investigación demuestra que borrar recuerdos acelere automáticamente el proceso de dejar ir.
Guardar una fotografía no significa que no hayas cerrado un ciclo. Lo importante es reconocer cuándo ciertos hábitos siguen alimentando una conexión que nos hace daño.
Porque quizá no necesitas borrar a tu ex de tu memoria. Solo dejar de darle tanto espacio en tu presente.
Fuentes
Estudio de 2026 · Revisar las redes de una expareja y malestar emocional.
Wegener y colaboradores (2026) · Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking. Vigilar el Instagram de una expareja.
McClung y colaboradores (2026) · Journal of Sex & Marital Therapy. Contacto con exparejas, ansiedad y depresión; no establece causalidad.
Foto de la araña: Katja Schulz (CC BY 2.0), Wikimedia Commons.
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Firma invitada · Jóvenes
¿Los jóvenes están mal o el mundo está peor?
Las protestas juveniles en Francia son solo una muestra de un descontento que trasciende fronteras. Entre tensiones sociales y preocupación por el futuro, cabe preguntarse: ¿qué nos está diciendo el malestar de esta generación sobre el mundo actual?
Por Alejandro Troconis · Firma invitada 4 min de lectura
Las imágenes de las protestas juveniles en Francia ocuparon titulares: calles llenas, negocios dañados, urgencia. Casi nadie preguntó lo más importante: ¿qué los llevó hasta ahí?
Y mientras buscamos culpables, circula una etiqueta cómoda: «generación de cristal». Pero quizás el cristal no sea de ellos.
Aunque las cifras no son directamente comparables por sus diferencias metodológicas, ambas reflejan una realidad que merece atención: el bienestar emocional de los jóvenes.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud, Región Europea (2025); Blanchflower, D. G. y Bryson, A. (2025), The Mental Health of the Young in Latin America, Social Indicators Research.
Y frente a esta situación aparece otra conversación, quizás familiar para muchos:
«Antes estas cosas no existían».
«Ahora todo tiene un diagnóstico».
«Cualquier dificultad se convierte en una excusa».
¿Estamos frente a una generación con más dificultades emocionales o simplemente hemos aprendido a reconocerlas mejor?
La respuesta no es tan sencilla
Muchos problemas de salud mental continúan sin ser reconocidos ni tratados. Al mismo tiempo, hoy tenemos mayor acceso a información psicológica, aunque no siempre sea correcta.
Que hoy podamos ponerle nombre a algo no significa que antes no existiera. Pero ponerle nombre tampoco significa que lo hayamos comprendido.
Quizás no se trate de decidir qué generación tiene razón, sino de aprender a reconocer el sufrimiento sin minimizarlo ni convertir automáticamente cada dificultad en una enfermedad.
Antes de decir «generación de cristal»
Quienes no somos de esa generación quizás deberíamos entender que es hora de mirar sin juzgar. Llamar «de cristal» a los más jóvenes reduce su malestar a una supuesta fragilidad, y eso no les hace justicia. Los titulares de estos días lo están contando.
Y el mundo tampoco permanece quieto
Conflictos internacionales, incertidumbre económica, transformaciones tecnológicas y preocupación por el futuro forman parte del entorno en el que esta generación está creciendo.
Y hay un hilo común: el empleo. Según un reel que circula en Instagram, el problema de empleo juvenil que se vive en Francia es el mismo del Reino Unido y se extiende por América Latina.
Un periodista lo resumió hace poco (lo parafraseamos): le preocupa que las noticias se queden en las protestas y los daños a negocios, mientras casi nadie habla de las causas ni de cómo resolverlas. Antes, terminar la escuela era una ilusión: venía la universidad o un primer trabajo. Hoy, dice, abunda la desesperanza: cuesta conseguir un empleo decente, los beneficios son limitados y, en su opinión, la inteligencia artificial y el modelo de negocios favorecen a las élites y no a quienes emprenden. Y no solo les pasa a los jóvenes: también a jubilados y profesionales. Su conclusión: el mundo es cada vez menos seguro, en lo financiero, lo físico y lo político, y hay que explicarlo de forma sencilla y adecuada a cada audiencia.
No podemos atribuir el malestar juvenil a una sola causa. La salud mental es mucho más compleja.
Pero hay una coincidencia que invita a reflexionar:
Mientras los jóvenes buscan su propio equilibrio, el mundo que los rodea también atraviesa momentos de inestabilidad.
Algunos encuentran oportunidades y motivos para sentirse esperanzados. Otros experimentan preocupación, frustración o temor ante lo que vendrá.
Porque una generación no es un sentimiento compartido por millones de personas. Es una diversidad de historias que transcurren al mismo tiempo.
Los datos nos ayudan a dimensionar ciertas dificultades. Pero no pueden contarnos, por sí solos, cómo se siente alguien cuando piensa en su futuro.
Para eso también necesitamos escuchar.
Entonces, ¿es cosa de la edad?
Quizás la pregunta no sea qué generación tiene razón, sino cuánto de lo que observamos como malestar juvenil refleja los desafíos de crecer y cuánto nos habla del mundo que compartimos.
En Hablemos de ESO creemos que comprender nuestra realidad es también una forma de empezar a comprendernos. Queremos abrir conversaciones que nos ayuden a mirar con mayor conciencia lo que sucede a nuestro alrededor, reconocer cómo nos afecta y descubrir herramientas para afrontar los desafíos emocionales de nuestro tiempo.
No pretendemos tener todas las respuestas. Pero en una sociedad que no siempre nos ofrece los espacios necesarios para entender lo que sentimos, hablar de lo que nos pasa puede ser el primer paso para aprender a transitarlo.
Este artículo es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud.
Cultura pop · Psicología
Animals: ¿Qué queda de nosotros cuando se derrumba nuestra imagen?
La película de Ben Affleck en Netflix nos enfrenta a una pregunta incómoda: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para proteger la vida que hemos construido, incluso cuando eso significa traicionar nuestros propios principios?
Por Alban CamiloPsicoterapeuta · Editor de Hablemos de Eso3 min de lectura
Top 10 global de películas de Netflix, semana del 19 al 25 de octubre de 2026. Captura: Netflix.
En Animals (2026), Ben Affleck interpreta a Mark Kimball, un abogado adinerado que aspira a convertirse en alcalde de Los Ángeles. Tiene una familia, una carrera exitosa y una reputación cuidadosamente construida. Pero cuando un secuestro amenaza con destruir todo lo que conoce, sus convicciones comienzan a tambalearse.
Lo que parece un thriller sobre una familia desesperada termina convirtiéndose en algo mucho más inquietante: un experimento psicológico sobre las concesiones morales que hacemos cuando sentimos que podemos perderlo todo.
N.º1mundial entre las películas de habla inglesa
10,7 Mvisualizaciones en la última semana (19–25 de octubre)
65,3 Mvisualizaciones acumuladas en tres semanas
Fuente: Netflix Top 10, semana del 19 al 25 de octubre de 2026.(Video: YouTube/Netflix)
Porque Animals no nos permite observar cómodamente a sus protagonistas desde la distancia. Nos obliga a preguntarnos cuánto tardaría en desmoronarse nuestra propia fachada de personas civilizadas si nuestra seguridad, nuestros privilegios o nuestra identidad estuvieran amenazados.
Cuando nuestros principios dejan de convenirnos
Nos gusta pensar que nuestras decisiones están guiadas por valores sólidos. Que somos honestos, justos y capaces de distinguir lo correcto de lo incorrecto, incluso bajo presión.
Pero la psicología lleva décadas estudiando nuestra extraordinaria capacidad para justificar comportamientos que contradicen lo que creemos.
Uno de esos mecanismos se relaciona con la disonancia cognitiva, la incomodidad que experimentamos cuando nuestras acciones entran en conflicto con nuestras creencias o con la imagen que tenemos de nosotros mismos.
Para reducir esa tensión, podemos reconocer nuestras contradicciones y cambiar de conducta. Pero también podemos construir explicaciones que hagan nuestras decisiones más fáciles de aceptar.
«No tenía otra opción». «Lo hice por mi familia». «Cualquiera habría hecho lo mismo».
En Animals, esas justificaciones adquieren un significado particularmente perturbador. El problema no es solamente lo que los personajes están dispuestos a hacer, sino cómo consiguen seguir considerándose buenas personas mientras lo hacen.
La obsesión por parecer que tenemos todo bajo control
Y aquí es donde la película conecta con algo profundamente contemporáneo.
Vivimos en una cultura donde administrar nuestra imagen se ha convertido casi en una segunda ocupación. Desde el político que construye una narrativa impecable durante su campaña hasta quien selecciona cuidadosamente qué partes de su vida mostrar en Instagram, todos participamos, en distintos grados, en la construcción de una versión pública de nosotros mismos.
Mostramos los éxitos, las relaciones felices, las decisiones acertadas. Mientras tanto, las contradicciones, los conflictos familiares y las inseguridades suelen permanecer fuera de cuadro.
El problema aparece cuando empezamos a confundir esa versión editada con nuestra identidad completa.
Mantener una imagen de éxito, integridad y estabilidad puede convertirse en una enorme carga psicológica, especialmente cuando nuestra realidad privada comienza a contradecirla.
Animals lleva esa tensión al extremo: ¿qué sucede cuando proteger nuestra reputación se vuelve tan importante como resolver la crisis que tenemos enfrente?
La película también nos recuerda que no siempre mentimos deliberadamente a los demás; a veces somos especialmente hábiles para convencernos a nosotros mismos.
Y quizá esa sea su reflexión más incómoda.
No necesitamos enfrentarnos a una situación tan extrema como la de sus protagonistas para reconocer esos mecanismos. Basta recordar alguna ocasión en la que defendimos una decisión cuestionable porque admitir nuestro error habría significado aceptar algo doloroso sobre nosotros mismos.
Al final, Animals deja una pregunta que trasciende la pantalla:
¿Defendemos nuestros principios porque realmente creemos en ellos o porque nos ayudan a sostener la imagen que queremos proyectar?
Fuentes
Netflix Top 10 · Películas en inglés, semana del 19 al 25 de octubre de 2026 (10,7 M de visualizaciones en la semana; 65,3 M acumuladas).
Cuando la infidelidad rompe la confianza: el cerebro, el cuerpo y el duelo invisible
Descubrir una infidelidad puede sentirse como si el suelo desapareciera bajo nuestros pies.
Por Diossanta Reyes, LMFTFirma invitada · Doctoranda en Consejería Profesional (DPC)3 min de lectura
La persona que representaba seguridad se convierte en fuente de incertidumbre. Para algunas personas, la traición constituye una herida de apego con respuestas similares a las que aparecen ante experiencias traumáticas.
¿Qué sucede en el cerebro y el cuerpo?
Ante una amenaza al vínculo, circuitos cerebrales relacionados con el peligro, incluida la amígdala, pueden participar en la respuesta al estrés. Aparecen insomnio, tensión muscular, palpitaciones, pensamientos repetitivos, imágenes intrusivas o necesidad constante de buscar respuestas. Otras personas se sienten desconectadas o emocionalmente adormecidas.
Desde la neurobiología interpersonal comprendemos que nuestras relaciones influyen en la regulación emocional. Por eso, cuando quien ofrecía consuelo también provoca dolor, recuperar la sensación de seguridad puede resultar especialmente difícil. Estas reacciones no equivalen automáticamente a un diagnóstico de estrés postraumático.
El duelo que casi nadie reconoce
La infidelidad también puede desencadenar un duelo: se pierde la confianza, la historia que creíamos compartir, la imagen de la pareja y el futuro imaginado. Es una pérdida ambigua: la persona puede seguir presente, mientras la relación tal como la conocíamos parece haber desaparecido. Como no hubo una muerte, este duelo puede ser minimizado o pasar inadvertido.
Surgen tristeza, rabia, vergüenza, confusión o necesidad de aferrarse al vínculo. Cuando la familia y la fe tienen gran importancia, también pueden aparecer presiones para perdonar rápidamente o permanecer juntos, aun cuando el dolor necesita ser reconocido.
¿Cómo comienza la sanación?
Antes de hablar de restauración, necesitamos reconocer la herida y dar espacio al dolor. Regular el cuerpo, buscar apoyo seguro y elaborar las pérdidas ayuda a recuperar claridad. La psicoterapia puede facilitar la comprensión de las respuestas protectoras, el establecimiento de límites y la reconstrucción de la confianza en uno mismo.
Si ambos desean reparar la relación, hacen falta responsabilidad, transparencia, empatía y cambios sostenidos. La reconciliación no debe apresurarse ni es la única forma de sanar. Para quienes lo desean, la oración y la contemplación pueden acompañar este proceso, sin sustituir la atención psicológica.
Sanar no significa olvidar ni forzarse a perdonar. Significa volver a encontrar seguridad, dignidad y esperanza, sea cual sea el camino que se elija.